El parque Quinta de los Molinos de Madrid recibe el estatus de bien de interés cultural en España. En Madrid existe un lugar único, famoso por su belleza primaveral. Recientemente, el parque ha recibido un importante reconocimiento. Descubre más sobre este oasis.
Cada año, con la llegada de los primeros días cálidos, uno de los rincones de Madrid se transforma, convirtiéndose en un lugar de peregrinación para miles de ciudadanos y turistas. Se trata del parque Quinta de los Molinos, donde desde finales de enero hasta principios de marzo ocurre un verdadero milagro: la floración masiva de los almendros. Este espectáculo efímero, que dura apenas unas dos semanas, tiñe todo a su alrededor de delicados tonos blanco-rosados, animando a los visitantes con cámaras a capturar el momento. Ahora este emblemático oasis urbano del distrito de San Blas-Canillejas está en el centro de atención por un motivo aún más relevante.
Una decisión histórica para el pulmón verde de la capital
El Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid ha decidido otorgar al parque el estatus de Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de «Patrimonio Histórico». Esta medida no es una simple formalidad, sino el reconocimiento oficial del enorme valor de este entorno. Ahora Quinta de los Molinos está protegida por el Estado como un importante monumento con destacado valor histórico, urbanístico, paisajístico y botánico. Para los habitantes de este populoso barrio, no es solo un parque, sino unos verdaderos «pulmones verdes», un remanso de tranquilidad y naturaleza situado literalmente a dos pasos de sus casas en la calle Alcalá.
De molinos americanos a motivos islámicos
Aunque la fama del parque se debe principalmente a los almendros, su diversidad botánica es asombrosa. Aquí conviven pinos y eucaliptos, florecen lilas y adelfas, y también crecen paulownias. En la zona agrícola se conservan olivos, higueras y avellanos. Sin embargo, Quinta de los Molinos no es solo flora. Es un complejo arquitectónico y paisajístico repleto de sorpresas. Su nombre proviene de dos molinos de viento traídos de Estados Unidos para el riego de la finca. En el centro del conjunto se encuentra el elegante Palacio de Cort, realizado en estilo secesión vienesa. Paseando por sus senderos, se pueden descubrir un estanque que alguna vez albergó tortugas y jardines de trazado geométrico, que contrastan con la parte norte del parque, diseñada en estilo paisajístico romántico. El diseño de la finca integra hábilmente elementos del jardín hispano-islámico: terrazas escalonadas, albercas y canales de riego. Una de sus características singulares es un túnel de dos niveles con senderos, una solución que, según los expertos, se inspiró en el famoso Central Park de Nueva York. No sorprende que un lugar tan pintoresco haya atraído la atención del mundo del cine: aquí se rodó la exitosa serie histórica «La Favorita. 1922», lo que contribuyó aún más a su notoriedad.
El legado de un visionario y urbanista
El creador de esta maravilla fue César Cort Boti, destacado ingeniero, profesor de la Escuela Superior de Arquitectura, miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y concejal municipal. Como discípulo y amigo del célebre urbanista Arturo Soria, Cort Boti estaba obsesionado con la idea de una transición armoniosa entre la ciudad y el campo. Transformó su finca en un verdadero laboratorio donde ponía en práctica audaces teorías urbanísticas. En su época de esplendor, la propiedad abarcaba casi 29 hectáreas. Tras la muerte de su fundador en 1978, sus herederos firmaron en 1982 un acuerdo con el Ayuntamiento de Madrid, cediendo la mayor parte del terreno al patrimonio municipal. Desde entonces comenzó el proceso de restauración y revalorización del parque, que ahora culmina con la concesión del máximo grado de protección. En los últimos años, las autoridades municipales han impulsado activamente el desarrollo del parque, logrando que hoy albergue cerca de 1.900 almendros. El parque está abierto todo el año de 6:30 a 22:00. Llegar es muy sencillo: cerca se encuentra la estación de metro Suanzes (L5) y varias líneas de autobús. Quinta de los Molinos sigue siendo un monumento vivo donde la historia, la arquitectura y la naturaleza se fusionan, sorprendiendo y deleitando tanto a los visitantes habituales como a quienes lo descubren por primera vez.