A partir de 2027, los móviles vendidos en la Unión Europea deberán permitir el reemplazo de sus baterías sin herramientas exclusivas. La medida busca alargar la vida útil de los dispositivos y reducir residuos electrónicos.
El 18 de febrero de 2027 marcará un cambio relevante para los usuarios de móviles en la Unión Europea: todos los dispositivos portátiles, incluidos los smartphones, deberán permitir que sus baterías puedan ser reemplazadas por el usuario sin necesidad de herramientas exclusivas del fabricante. Así lo establece el artículo 11 del Reglamento (UE) 2023/1542, que busca facilitar la reparación y prolongar la vida útil de los productos electrónicos.
La norma define que una batería es fácilmente extraíble si puede retirarse con herramientas disponibles en el mercado, sin exigir instrumentos especializados salvo que se incluyan gratuitamente con el producto. Además, los fabricantes estarán obligados a proporcionar instrucciones claras y accesibles para el reemplazo, así como información de seguridad relevante. No se permitirá el uso de fuentes de calor, disolventes ni herramientas propietarias para acceder a la batería.
Exigencias específicas para smartphones
Sin embargo, los móviles ya están sujetos a reglas adicionales desde el 20 de junio de 2025, cuando entra en vigor el Reglamento de Ecodiseño 2023/1670. Este reglamento exige que las baterías de los smartphones soporten al menos 800 ciclos de carga manteniendo el 80% de su capacidad original. También obliga a los fabricantes a garantizar la disponibilidad de piezas de repuesto y acceso a información técnica durante al menos cinco años tras la última venta del modelo.
El ecodiseño introduce dos opciones: la primera, que la batería pueda cambiarse con herramientas básicas por cualquier persona; la segunda, que el reemplazo requiera conocimientos técnicos, pero en ese caso la batería debe mantener el 83% de su capacidad tras 500 ciclos y el 80% después de 1.000 ciclos, además de cumplir estándares más altos de resistencia al polvo y al agua.
No vuelven las tapas traseras clásicas
Las nuevas reglas no obligan a los fabricantes a recuperar las antiguas tapas traseras desmontables. El componente puede seguir integrado en el interior del dispositivo, siempre que el procedimiento para acceder a él sea razonable y no dependa de herramientas exclusivas. El objetivo es que el usuario pueda sustituir la batería sin obstáculos técnicos o legales, y que el software no limite injustificadamente el uso de baterías compatibles.
Además, los repuestos deberán estar disponibles durante al menos cinco años tras la retirada del modelo del mercado. El reglamento también prohíbe que el software impida el funcionamiento de baterías compatibles sin justificación técnica. Estas obligaciones no se aplicarán a productos comercializados antes del 18 de febrero de 2027.
Impacto económico y contexto europeo
La Comisión Europea estima que las medidas de ecodiseño y etiquetado energético para móviles y tabletas supondrán un ahorro de hasta 20.000 millones de euros en costes de adquisición en la UE para 2030. Esta cifra incluye el menor gasto energético y el ahorro por prolongar la vida útil de los dispositivos, aunque también contempla el posible aumento de costes de reparación. El ahorro neto estimado es de 19.800 millones de euros, lo que equivale a unos 98 euros por hogar y una reducción del gasto del 22%.
Es importante señalar que este ahorro no se debe únicamente a la obligación de baterías reemplazables desde 2027, sino a un conjunto de medidas que buscan alargar la vida útil de los dispositivos y reducir los residuos electrónicos. Para los consumidores españoles, esto significa la posibilidad de conservar su móvil durante más tiempo antes de tener que adquirir uno nuevo, con la opción de cambiar la batería cuando sea necesario.
Actualmente, la regulación sigue en desarrollo. El 14 de julio de 2026, la Comisión adoptó un acto delegado que amplía ciertas excepciones a la sustitución por motivos de seguridad, y se prevé que el periodo de objeción finalice el 14 de octubre de 2026. Esto confirma que no todos los dispositivos tendrán exactamente el mismo sistema de reemplazo, pero la tendencia es clara: facilitar la reparación y reducir la obsolescencia programada.
En el contexto europeo, estas medidas se suman a otras iniciativas como la obligatoriedad del puerto USB-C en todos los móviles a partir de 2025 y la regulación sobre piezas serializadas y acceso a herramientas de software para reparaciones. El objetivo común es fomentar la interoperabilidad, reducir el impacto ambiental y dar más control al usuario sobre sus dispositivos.