Un temblor superficial de magnitud 1,8 se sintió este viernes en Churriana de la Vega. Granada sigue acumulando movimientos sísmicos desde agosto. La población permanece en alerta ante posibles daños.
La actividad sísmica no da tregua en Granada. Este viernes, a las 10:08 de la mañana, un nuevo terremoto de magnitud 1,8 se dejó sentir en Churriana de la Vega, una de las localidades más afectadas por la serie de temblores que mantiene en vilo a la provincia desde mediados de agosto. Aunque la magnitud fue baja, la escasa profundidad del sismo permitió que la población lo percibiera claramente, sumando inquietud a una situación que ya acumula semanas de sobresaltos.
Según el Instituto Geográfico Nacional, desde la medianoche del viernes se han registrado movimientos sísmicos en municipios como La Zubia, Otura, Gójar, Padul, Ogíjares, Loja, Armilla, Monachil, Huétor Vega, Alhendín, Granada y la propia Churriana de la Vega. Sin embargo, solo el temblor de esta última localidad fue sentido por los vecinos, aunque de forma moderada. El resto de los sismos, de menor magnitud y mayor profundidad —algunos hasta 12 kilómetros—, pasaron desapercibidos para la mayoría.
La jornada anterior ya había dejado ocho terremotos perceptibles, con magnitudes entre 2,1 y 2,4. La serie sísmica de Alhendín, que tuvo sus picos más intensos los días 15 y 18 de agosto con dos terremotos de 4,8, ha provocado daños materiales considerables tanto en la capital como en los municipios del Cinturón. El episodio del 18 de agosto dejó además tres personas heridas, lo que incrementó la preocupación en la zona.
Entre el 14 y el 24 de agosto, la provincia ha registrado 1.075 terremotos dentro de esta serie, la mayoría inferiores a 2 grados de magnitud. De ellos, un centenar fueron sentidos por la población y doce superaron el nivel 3, generando alarma en distintos puntos de Andalucía, Murcia, Castilla-La Mancha e incluso Madrid. Los cuatro temblores que rebasaron los 4 grados, especialmente los del 15 y 18 de agosto, causaron daños que ya se estiman en cifras millonarias y afectaron a más de 500 localidades.
La cuenca de Granada, donde se concentra la actividad, es una de las zonas con mayor riesgo sísmico de la Península Ibérica debido a la presencia de fallas activas como las de Granada, Dílar, Santa Fe y Belicena-Alhendín. Este patrón recuerda a la serie sísmica de 2021, que tuvo como epicentro Santa Fe y Atarfe. El fenómeno actual ha obligado a las autoridades a mantener la vigilancia y a revisar la seguridad de los edificios afectados, como ya ocurrió en episodios recientes. En este contexto, la reciente ola de evacuaciones en Las Gabias ilustra la magnitud del problema y la necesidad de respuestas rápidas ante el riesgo de nuevos daños.
Granada se encuentra en una región donde la sismicidad es recurrente y, aunque la mayoría de los temblores no son destructivos, la acumulación de episodios en poco tiempo puede comprometer infraestructuras y generar un clima de incertidumbre entre los habitantes. La vigilancia sísmica y la preparación de la población siguen siendo claves para minimizar el impacto de futuros movimientos.