En Madrid, un alumno resulta herido por una puerta antigua: las autoridades debaten sobre los responsables. En la escuela Hernán Cortés de Madrid, un alumno de ocho años sufrió graves cortes debido a una puerta antigua. La dirección había solicitado el reemplazo de la estructura, pero no se identificaron responsables. La cuestión de la seguridad sigue sin resolverse.
En la escuela Hernán Cortés de Madrid, un alumno de ocho años terminó hospitalizado tras sufrir profundos cortes al golpearse con la puerta de cristal del salón de actos. El incidente ocurrió en mayo, cuando el niño perdió el equilibrio al salir del baño del comedor. Según el padre, el menor estaba en estado de shock y necesitó atención médica urgente: en el lugar intervino la enfermera del centro y, posteriormente, el niño fue trasladado al hospital Gómez Ulla, donde le practicaron varias suturas.
La dirección de la escuela asegura que ya en 2024 envió al Ayuntamiento y a la Consejería de Educación correspondiente una solicitud para sustituir la puerta, ya que la estructura era obsoleta, con perfil metálico de aluminio y vidrio. Según el director César Benito, no recibieron respuesta de las autoridades, mientras que la escuela reemplazó por cuenta propia otras puertas que tampoco cumplían con las normativas de evacuación. Sin embargo, no hubo fondos para sustituir la puerta del salón de actos, y solo después del incidente se decidió destinar dinero del presupuesto escolar, sacrificando otros gastos.
Las autoridades de Madrid no se apresuran a asumir la responsabilidad. Desde la Consejería de Educación declararon que las cuestiones de mantenimiento y reparación competen al municipio, ya que es el Ayuntamiento quien posee los edificios de las escuelas públicas. Por su parte, en el ayuntamiento señalan que la puerta fue inspeccionada regularmente y, antes del incidente, no se detectaron defectos técnicos ni irregularidades que pudieran afectar a la seguridad. En el Ayuntamiento consideran que lo ocurrido fue un accidente y que cualquier trabajo de modernización excede sus competencias y debe ser financiado por la administración educativa o la propia escuela.
La familia del niño afectado expresa su descontento con la postura de las autoridades. El padre señala que, si la puerta no hubiera tenido elementos de vidrio, se podrían haber evitado las lesiones. No obstante, agradece al personal del colegio por la rápida asistencia y la colaboración, pero no descarta recurrir a la vía judicial. La seguridad infantil en los colegios vuelve a estar en el centro de atención: según representantes del PSOE, la situación en el Hernán Cortés demuestra que muchos centros educativos necesitan una auditoría técnica y la sustitución progresiva de elementos peligrosos. Los socialistas ya han llevado la iniciativa al ayuntamiento de Latina, proponiendo realizar una auditoría y reemplazar las antiguas estructuras de vidrio por materiales seguros.
Los problemas de infraestructura en Hernán Cortés no se limitan a la puerta. En la escuela, desde hace más de un año, un aula infantil permanece cerrada por filtraciones y humedad, y parte del patio está fuera de servicio tras el derrumbe de la valla. Las autoridades prometen reparar las áreas exteriores y la cerca, pero la directora del centro subraya: sin coordinación entre el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, los centros educativos quedan en una posición difícil, viéndose obligados a gestionar por sí mismos cuestiones de seguridad.
Las cuestiones de seguridad y control en las escuelas españolas no son nuevas. Por ejemplo, recientemente en el país se reforzaron las medidas durante los exámenes de acceso a la universidad, utilizando detectores de frecuencia de forma masiva para combatir el plagio — puede consultarse más información en el reportaje sobre las nuevas medidas de control en los exámenes en España. Estos casos evidencian que la seguridad y la modernización de la infraestructura siguen siendo temas vigentes en el sistema educativo nacional.
Para referencia: en España, la responsabilidad del mantenimiento de los edificios de las escuelas públicas recae formalmente en los ayuntamientos, pero cualquier modificación de envergadura o modernización requiere la aprobación de los organismos regionales de educación. En los últimos años, en Madrid se han discutido en varias ocasiones los problemas de los edificios antiguos y la falta de financiación para su renovación. Según datos de 2026, en la región funcionan más de 1.200 escuelas públicas, y los temas de seguridad siguen siendo objeto de debates recurrentes entre los distintos niveles de gobierno.