Trump anuncia un acuerdo casi finalizado con Irán sobre el Estrecho de Ormuz. Donald Trump ha informado sobre la culminación de negociaciones clave con Irán acerca del Estrecho de Ormuz. La decisión podría incidir en los precios globales y en la inflación en EE.UU. Se espera un anuncio oficial con los detalles del acuerdo.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que el acuerdo con Irán para el desbloqueo del estrecho de Ormuz está en la fase final de negociación. Según sus palabras, las conversaciones están prácticamente concluidas y los detalles se harán públicos en los próximos días. Esta decisión podría marcar un punto de inflexión para la energía mundial: el conflicto en torno al estrecho lleva meses provocando saltos en los precios del petróleo y aumentando la presión inflacionaria en Estados Unidos.
Trump informó que mantuvo conversaciones telefónicas con los líderes de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Pakistán, Turquía, Egipto, Jordania, Baréin, así como con el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu. Todos discutieron las condiciones del futuro acuerdo con Irán. Según el presidente estadounidense, se ha alcanzado un acuerdo preliminar entre Estados Unidos, Irán y varios otros países, pero aún quedan detalles por negociar.
La parte iraní confirmó que se está discutiendo un memorando de entendimiento como primer paso del acuerdo, tras lo cual podrían comenzar negociaciones más amplias en un plazo de 30 a 60 días. Sin embargo, según señala la agencia Fars, Irán insiste en mantener el control sobre el estrecho de Ormuz. En Teherán consideran que la declaración de Trump sobre un acuerdo 'prácticamente cerrado' no refleja la situación real ni toma en cuenta todas las discrepancias.
La cuestión del programa nuclear de Irán y el destino del uranio enriquecido sigue siendo un gran escollo. Trump exige que Teherán renuncie a sus reservas de uranio altamente enriquecido y desmantele instalaciones nucleares clave: Natanz, Fordo e Isfahan. Irán, por su parte, insiste en posponer las negociaciones nucleares hasta la finalización formal de las acciones militares. Según Reuters, los negociadores iraníes desconfían de Estados Unidos y no están dispuestos a hacer concesiones en sus «derechos legítimos».
La situación en torno al estrecho de Ormuz influye directamente en los mercados energéticos de Europa y España. Desde abril hay una tregua frágil, pero de manera periódica se registran enfrentamientos entre Estados Unidos e Irán. Según Financial Times, se está discutiendo la posibilidad de un levantamiento parcial de sanciones contra Irán y el desbloqueo de activos extranjeros del país. Mediadores de Catar y Pakistán participan activamente en estas negociaciones y mantienen contacto constante con representantes estadounidenses.
Anteriormente, las relaciones entre Washington y Teherán se deterioraron después de que Estados Unidos e Israel atacaran instalaciones nucleares iraníes. En ese contexto, Trump ya había declarado que era imposible aceptar las condiciones de Irán, como se analizó en detalle en el artículo sobre la reacción de Estados Unidos a la respuesta de Teherán.
Según las autoridades iraníes, las fuerzas armadas del país han recuperado parte de sus capacidades perdidas tras el inicio del conflicto en febrero. Al mismo tiempo, los países del Golfo Pérsico, entre ellos Arabia Saudí, Catar y Emiratos Árabes Unidos, instan a Estados Unidos a abstenerse de nuevas operaciones militares, por temor a una escalada y a un nuevo aumento de los precios de la energía. El sábado se produjo un incidente con disparos cerca de la Casa Blanca en Washington, lo que provocó un breve cierre de la zona y podría influir en los plazos del anuncio oficial del acuerdo.
El Estrecho de Ormuz es una ruta clave para la exportación de petróleo desde los países del Golfo Pérsico. A través de él pasa hasta el 20% de los envíos marítimos mundiales de crudo. Cualquier restricción o amenaza a la seguridad en esta región se refleja de inmediato en los precios del combustible y en la economía de los países de la UE, incluida España. Si las negociaciones concluyen con éxito, se espera una estabilización de los mercados energéticos y una reducción de la presión inflacionaria, aunque las condiciones finales del acuerdo siguen siendo motivo de disputa entre las partes.