El tribunal autoriza a la UCO a revisar las cuentas de la pareja de Ayuso durante 12 años. Un juez de Madrid ha autorizado el acceso a los datos bancarios de Alberto González Amador, pareja de la presidenta regional. La decisión se produce medio año después de la solicitud de la UCO. La investigación está relacionada con un posible caso de soborno y fraude fiscal.
En Madrid, el juez Antonio Viejo autorizó a la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil el acceso a las cuentas bancarias de Alberto González Amador, pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. La decisión abarca información desde 2014 y se extiende a 16 bancos donde Amador o sus empresas podrían tener cuentas. Según señala EL PAÍS, el juez aprobó la solicitud casi seis meses después de la primera petición de la UCO.
La investigación se centra tanto en las cuentas personales como en las corporativas de Amador. Según el sumario, está implicado en dos líneas de investigación: se le acusa de evasión fiscal por un monto de 350.000 euros y se indaga una posible entrega de 500.000 euros como soborno a un alto directivo del grupo Quirón. En el marco de este caso, la UCO también solicitó acceso a información fiscal y laboral, pero el juez priorizó las operaciones bancarias, sin descartar que en el futuro la investigación se amplíe.
La razón de elegir el periodo desde 2014 está relacionada con que, según la investigación, entonces comenzaron las principales relaciones jurídicas entre los implicados. El juez explicó que el objetivo es determinar el listado real de activos de Amador y su entorno inmediato, para detectar posibles enriquecimientos injustificados y su relación con los hechos investigados. Además de Amador, en la causa figura la farmacéutica Gloria Carrasco, esposa del director de Quirónprevención, Fernando Camino. Camino no está imputado, pese a las peticiones de algunas partes.
La segunda línea de la investigación está relacionada con la compra por parte de Amador de un negocio de estética en León a Carrasco por 500.000 euros en diciembre de 2020. La Fiscalía sospecha que esta operación podría haber sido una forma de devolución de favores: anteriormente, Amador había recibido una comisión de dos millones de euros por mediar en una importante operación de venta de mascarillas, en la que Camino representaba los intereses del comprador, la empresa Mape. La intervención de la UCO en la investigación fue impulsada por la anterior jueza, Inmaculada Iglesias, en el verano de 2025 debido a la complejidad y el carácter interregional del caso. Tras su jubilación en otoño de ese mismo año, el caso pasó a Viejo.
La UCO necesitó autorización judicial, ya que se trataba de la intervención en la vida privada de Amador y Carrasco. La solicitud se presentó en diciembre de 2025, pero la decisión se retrasó casi medio año, lo que generó el descontento de la oposición en Madrid, que participa en el caso como acusación popular. Durante ese tiempo, la defensa de Amador intentó recurrir el acceso a las cuentas, pero su recurso fue desestimado en abril de 2026.
El contexto del caso pone de manifiesto que las investigaciones sobre altos cargos y su entorno en España son cada vez más públicas y complejas. Casos similares ya han atraído la atención de los medios, como ocurrió con la detención de agentes de policía en Linares por supuestos vínculos con clanes de la droga — detalles de este caso también provocaron una amplia repercusión. En general, el acceso a los datos bancarios por decisión judicial se aplica en España solo en casos excepcionales, cuando se trata de delitos financieros graves o corrupción. Las resoluciones en estos casos pueden influir en los enfoques de control de los flujos financieros y la transparencia en las altas esferas del poder.