El dormitorio de María Pombo está en la planta baja y tiene doble altura. Sus grandes ventanales dan a un patio privado, con salida directa al exterior. Allí se alojará con Pablo Castellano y sus hijos Martín y Vega; Mariana, nacida en enero, también dormirá con ellos. Para María, el patio convierte la habitación en la mejor de la casa.
Papín quería que la casa fuera tan cómoda que la familia se quedara allí los fines de semana y no se dispersara.
El reparto tuvo una excepción: Lucía fue la única hermana con prioridad para escoger, porque es quien más va al pueblo. Lucía y Marta eligieron habitaciones en la planta superior. María prefirió instalarse abajo y, por ahora, está satisfecha con la elección.
La habitación de los niños sigue en plena organización.
Martín y Vega dormirán en las camas de la parte elevada. Abajo irán la cama de matrimonio y la cuna de Mariana. La familia baraja añadir un sofá cama para las noches en que alguno de los pequeños esté enfermo. También queda pendiente colocar una puerta de seguridad en la zona superior.
El dormitorio común para los siete nietos llegará más adelante. Papín y Sito quieren que, cuando crezcan, puedan dormir juntos en una estancia con literas. Por ahora, dada su corta edad, seguirán compartiendo habitación con sus padres.
La vivienda tiene dos plantas y varias habitaciones, además de zonas comunes como la cocina y el salón. La distribución se organiza en torno a un patio interior, al que se conectan distintas estancias.
La casa está en Adrados, localidad segoviana de la comarca de Tierra de Pinares donde vive poco más de un centenar de personas. Tiene dos plantas, fachada de piedra y un porche amplio. Junto a la vivienda hay piscina y barbacoa. En el interior, la madera y las vigas vistas mantienen el aire rural; los techos altos conviven con grandes ventanales, y las estancias son más amplias que en la casa anterior. Una crónica de Divinity también describe la organización alrededor del patio interior.
El cambio llegó después de que la antigua vivienda se quedara pequeña con la llegada de los siete nietos. Papín y Sito levantaron una casa más espaciosa en el mismo municipio para que sus hijas pudieran reunirse allí con sus familias más a menudo. Según ha contado María, su padre quería que la casa fuera cómoda para pasar los fines de semana y que Adrados siguiera siendo un punto de encuentro familiar.
En marzo de 2026 trascendió que Papín y Sito habían puesto a la venta la antigua propiedad. Las informaciones publicadas entonces, entre ellas las de El Mundo, relacionaron la decisión con la construcción de la nueva casa, pensada para recibir a toda la familia.
La incertidumbre sobre la paternidad de Tony Spina y Marta Peñate es otro de los asuntos familiares recientes, tratado en otro relato familiar. María ha prometido enseñar nuevos avances mientras terminan de preparar la vivienda. La habitación común de los nietos queda reservada para cuando sean mayores.
La casa ya se utiliza, aunque todavía se está acondicionando. Su coste y superficie exactos no se han hecho públicos.