La celebración por el triunfo de España en el Mundial deja el centro de Madrid cubierto de residuos. Vecinos y trabajadores denuncian la falta de limpieza tras una noche de euforia. El Ayuntamiento cifra en 39.100 kilos los restos recogidos.
El centro de Madrid ha amanecido cubierto de basura tras la histórica victoria de la selección española de fútbol frente a Argentina, que otorgó a La Roja su segunda estrella mundial. Calles emblemáticas como la Plaza Santa Bárbara y la zona de Colón muestran acumulaciones de cristales rotos, latas y botellas, reflejando el impacto de una noche de celebraciones que se prolongó hasta la madrugada.
La euforia desatada por el gol de Ferrán Torres en el minuto 106 se tradujo en una avalancha de aficionados en las principales plazas de la capital. Sin embargo, la resaca de la fiesta se ha hecho visible en forma de residuos esparcidos por aceras, zonas verdes y áreas infantiles. Vecinos como Teresa Ccorimanya, que frecuenta la zona con sus hijos, han expresado su preocupación por el peligro que suponen los cristales y la suciedad, especialmente para los más pequeños.
La falta de limpieza inmediata ha generado malestar entre residentes y trabajadores del centro. Algunos critican la ausencia de operarios municipales a primera hora del día, mientras otros señalan la proliferación de moscas y el riesgo de accidentes. Una trabajadora de la zona de Colón relata que, pese a haber reportado la presencia de vidrios rotos en la web de Metro de Madrid, la situación no mejoró durante la mañana, y teme que la llegada de los campeones a una plaza aún sucia empañe la imagen de la ciudad.
El Ayuntamiento, por su parte, asegura que los servicios de limpieza han actuado desde primera hora y compara la cantidad de residuos recogidos con la de otros grandes eventos. Según fuentes del Área de Urbanismo, Medioambiente y Movilidad, se han retirado 39.100 kilos de basura tras la final, una cifra que representa la mitad de lo generado durante la manifestación del Orgullo LGTBIQ+ (MADO). Aun así, la percepción de muchos ciudadanos es que la respuesta ha sido insuficiente.
La escena se repite en distintos puntos del centro: botellas rotas junto a papeleras, restos de comida y bebida en zonas de paso y césped cubierto de desechos. Algunos vecinos intentan apartar los objetos peligrosos de la acera, mientras otros lamentan la falta de civismo de quienes celebran sin preocuparse por el entorno. La rutina de un lunes laborable contrasta con los restos de una noche de júbilo, donde solo los autobuses municipales con banderines de España recuerdan la reciente gesta deportiva.
La situación ha sorprendido también a visitantes y residentes de otras regiones. Hind El Badrawi, de origen francés y residente en Canarias, fotografiaba incrédula la acumulación de basura en la salida del Metro de Colón, señalando que la imagen proyectada por la ciudad no corresponde a lo que esperaba del centro de Madrid.
El dispositivo de seguridad y movilidad desplegado por el Ayuntamiento para la celebración, que incluyó cortes de tráfico y refuerzo del transporte, ya había sido destacado en días previos. Según el análisis de espanol.news sobre el operativo en Cibeles, se esperaba una afluencia masiva y medidas especiales para garantizar el orden, aunque la gestión de los residuos ha quedado en el centro del debate tras la fiesta.
En contexto, la gestión de residuos tras grandes eventos deportivos es un reto recurrente para las ciudades europeas. Madrid cuenta con un servicio municipal de limpieza reforzado en fechas señaladas, pero la magnitud de la celebración ha puesto a prueba su capacidad de respuesta. La comparación con ediciones anteriores del Mundial sugiere que el volumen de basura ha sido inusualmente alto este año. La experiencia de 2010, cuando las calles amanecieron limpias tras la primera estrella de España, contrasta con la situación actual, según recuerdan algunos vecinos. La acumulación de residuos no solo afecta la imagen urbana, sino que puede suponer riesgos para la seguridad y la salud pública, especialmente en zonas de alta concurrencia y espacios infantiles.