Este sábado, la tensión política se volcó en las calles de Madrid. Sociedad Civil Española lideró una marcha masiva bajo el lema "Por la dignidad de España". El mensaje era claro: quieren elecciones generales antes del 15 de noviembre y acusan al presidente Pedro Sánchez de "traición". También protestan por lo que llaman "invasión" en Ceuta y Melilla.
La marcha empezó a las 10:00 en la plaza de Cibeles y terminó en el Arco del Triunfo cerca de las 13:30. Es la segunda gran protesta de la derecha en menos de un mes. El 2 de septiembre, miles ya se habían manifestado en todo el país contra la gestión de la crisis migratoria en Ceuta. Según El País, el recorrido pasó por Alcalá, Gran Vía y Princesa. El Ayuntamiento avisó de cortes de tráfico desde las 9:30 hasta las 15:00.
Sociedad Civil Española agrupa a más de 150 asociaciones y colectivos, consolidándose como una de las mayores redes cívicas del país.
Entre los organizadores estaban figuras conocidas de la derecha: Marcos de Quinto, ex de Ciudadanos; Alejo Vidal-Quadras, cofundador de Vox; y los ex del PP Jaime Mayor Oreja y María San Gil. También acudieron el secretario general del PP, Miguel Tellado, y el líder de Vox, Santiago Abascal. Tanto PP como Vox apoyaron la protesta, según medios como Democrata y Libertad Digital.
El manifiesto leído en la marcha fue directo. Los organizadores piden que el Congreso active el proceso constitucional para juzgar a Pedro Sánchez por "traición" y "atentado contra la seguridad del Estado". Advierten de un posible "pucherazo electoral" y aumentan la desconfianza hacia el Gobierno. Exigen elecciones anticipadas antes del 15 de noviembre y que el Parlamento investigue la gestión del Ejecutivo en la crisis de Ceuta y Melilla.
La protesta llega en un momento de polarización creciente. La derecha busca aprovechar el malestar social y político. Sociedad Civil Española, cercana a los sectores más duros del conservadurismo, ha unido a distintas corrientes bajo una consigna: defender Ceuta y Melilla y pedir un cambio inmediato en el Gobierno. Según El País, la presión sobre el Ejecutivo subió tras las palabras de Pedro Sánchez en la ONU, donde dijo que España "no convertirá a los migrantes en enemigos" y admitió fallos en el control fronterizo marroquí durante el último repunte migratorio.
Pedro Sánchez admitió públicamente que el control fronterizo de Marruecos 'fracasó' durante la crisis migratoria de julio, y España solicitó acciones y respuestas concretas a Rabat.
El mes de septiembre ya venía cargado de protestas y festivos en varias regiones, como recogieron informes previos. Esto añade presión al Gobierno en un momento delicado.
La derecha, al relanzar las protestas en Madrid y sumar el apoyo de PP y Vox, busca mantener la presión sobre Sánchez y su equipo. El uso de palabras como "traición" y "pucherazo" muestra la dureza del choque político y la intención de poner la crisis de Ceuta y Melilla en el centro del debate nacional.
La protesta de este sábado deja claro que la batalla por el relato sobre Ceuta y Melilla no solo se juega en el Parlamento. También se pelea en la calle. Sociedad Civil Española ha logrado reunir a figuras clave de la derecha y movilizar a miles en Madrid. El conflicto territorial y la exigencia de elecciones anticipadas seguirán marcando la agenda política. La presión sobre el Gobierno crece y la polarización se afianza como uno de los rasgos más visibles del momento político en España.