El Congreso de los Diputados se ha convertido en el centro de la protesta por la vivienda en España. Más de 500 personas han cortado la Carrera de San Jerónimo justo cuando los diputados arrancaban el pleno extraordinario para debatir los dos decretos de vivienda del Gobierno. El Sindicato de Inquilinas, que convocó la protesta, lo dejó claro: la vivienda no puede seguir siendo un negocio. La presión sobre los partidos es total.
Nadie se ha librado de las críticas. Los manifestantes han señalado con carteles y gritos tanto al Gobierno como al PP, Vox y Junts. El anuncio de Junts de votar en contra de los decretos ha puesto la legislatura en el aire. La consigna más repetida en la calle: convocar una huelga general como única salida para cambiar el acceso a la vivienda.
El paquete de decretos fue impulsado tras el caso de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años cuyo desahucio generó una ola de indignación social en septiembre.
El ambiente frente al Congreso ha sido de enfado y urgencia. Jóvenes como Clara García y Carlos Duque, estudiantes universitarios, dicen que no ven posible acceder a una vivienda en los próximos diez años, ni siquiera trabajando. Los precios en barrios como Villaverde se han disparado. Quienes acampan en la Puerta del Sol desde el lunes comparten esa sensación de bloqueo. Según EFE, unas 1.000 personas han mantenido la acampada desde el sábado.
No solo los jóvenes han mostrado su hartazgo. Personas mayores como Lorenzo Goñi y Delia Gómez han ido al Congreso para pedir a los diputados que no den la espalda a quienes más lo necesitan. Goñi, de la Plataforma de Aluche en defensa del sistema público de pensiones, lo resume así: si hoy no hay respuesta, la movilización seguirá.
La protesta ha reunido a gente muy distinta. Aurora Romero y Paula Giménez, estudiantes de Ciencia Política, han recordado el caso de Maricarmen, la mujer de 87 años desahuciada en septiembre, como símbolo de la lucha. También han acudido extranjeros residentes en España, como James Davis, que tras once años en el país sigue sin ver opciones reales de comprar una vivienda.
El primer decreto debatido en el Congreso busca reforzar la función social de la vivienda y ampliar el parque de alquiler asequible, mientras que el segundo propone la prórroga automática e indefinida de los contratos de alquiler.
La presión social ha subido tras el anuncio de Junts, que ha dejado en el aire la aprobación de los decretos. Según Reuters, Junts ha pedido retirar uno de los textos y redactar una nueva versión que "comience a corregir la grave situación de la vivienda". El Sindicato de Inquilinas avisa: si el Gobierno no saca adelante las medidas, no ven motivos para que siga la legislatura. La huelga general es ya el eje de la protesta. El sindicato ha convocado movilizaciones en todo el país para el sábado y debate la posibilidad de una huelga general.
La Policía Nacional ha mantenido el Congreso vallado y ha impedido el paso a los manifestantes. Los cánticos de “Vergüenza” y “¿Dónde está el Gobierno progresista?” han marcado la jornada. La calle y el hemiciclo han vivido realidades opuestas.
El debate sobre los decretos de vivienda no solo ha movido Madrid. Según información previa, Barcelona también ha visto protestas y acampadas, lo que muestra la magnitud del problema en las grandes ciudades.
La crisis del acceso a la vivienda en España ha abierto una brecha entre la gente y los partidos. La falta de soluciones y el bloqueo político han alimentado la desconfianza y la protesta. El pulso en la calle frente al Congreso refleja una demanda social que no admite más esperas. Si la política no responde, la presión crecerá y la legislatura puede quedar marcada por la incapacidad de afrontar una de las mayores urgencias sociales del país.
El desarrollo de los decretos y la incertidumbre parlamentaria han sido seguidos de cerca por medios como Agencia EFE, que ha documentado tanto la protesta como las posiciones de los partidos clave.