El Ingreso Mínimo Vital alcanza a casi 880.000 hogares en julio. La ayuda media mensual supera los 500 euros por familia. El 70% de los hogares beneficiados conviven con menores.
El Ingreso Mínimo Vital (IMV) ha llegado en julio a 879.225 hogares en España, según los últimos datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Más de 2,6 millones de personas se benefician actualmente de esta prestación, que supone una ayuda media de 504,5 euros mensuales por hogar. El desembolso total de la nómina del IMV en el mes analizado ascendió a 473,3 millones de euros.
Uno de los datos más relevantes es que el 41% de los beneficiarios son menores de edad, lo que refuerza el objetivo de combatir la pobreza infantil. En total, 1.089.965 niños y adolescentes viven en familias que reciben el IMV. Además, el 70% de los hogares beneficiados (602.620 familias) conviven con menores, y entre ellos destacan 147.491 hogares monoparentales, la mayoría encabezados por mujeres.
El complemento de ayuda para la infancia (CAPI) se consolida como herramienta clave en la lucha contra la vulnerabilidad de los menores. En julio, 613.088 hogares recibieron este complemento, con una media de 67,3 euros por menor y 122,8 euros por hogar con menores. Las cuantías varían según la edad: 115 euros mensuales para menores de 3 años, 80,5 euros entre 3 y 6 años, y 57,5 euros para los de 6 a 18 años. El CAPI puede solicitarse incluso si la familia no percibe el IMV, ya que sus umbrales de renta son más amplios, lo que permite llegar a hogares con ingresos bajos o moderados.
La edad media de los beneficiarios del IMV es de 28,6 años, lo que evidencia el peso de los jóvenes en situación de exclusión. Si se excluyen los titulares de la prestación, la media baja a 20,2 años, reflejando la alta presencia de menores en el sistema.
Para acceder al Ingreso Mínimo Vital es necesario residir legalmente en España de forma continuada durante al menos un año, salvo excepciones como menores incorporados a la unidad de convivencia, víctimas de trata o explotación sexual y mujeres víctimas de violencia de género. Además, se exige acreditar vulnerabilidad económica, demostrando el nivel de ingresos, patrimonio y activos, y que la unidad de convivencia esté formada desde hace al menos seis meses. El IMV es compatible con rentas del trabajo y contempla incentivos para la inserción laboral.
El debate sobre la protección de menores y la gestión de ayudas sociales ha cobrado especial relevancia en los últimos meses. En este contexto, la cuestión del reparto de menores migrantes entre comunidades autónomas también ha generado tensiones políticas, como se reflejó en la reciente posición de Junts respecto al Gobierno central, que puede consultarse en este análisis sobre la exclusión de Cataluña en la acogida.
El Ingreso Mínimo Vital se ha convertido en una de las principales herramientas del Estado para reducir la pobreza severa y la exclusión social. Según datos oficiales, la prestación ha permitido mejorar la situación de miles de familias en riesgo, especialmente aquellas con menores a cargo. El IMV se suma a otras medidas de protección social implementadas en España en los últimos años, como el aumento del salario mínimo y la ampliación de ayudas a la infancia. El acceso a la prestación se realiza a través de la Seguridad Social, y los requisitos y cuantías se actualizan periódicamente para adaptarse a la evolución de la economía y las necesidades sociales. La lucha contra la pobreza infantil sigue siendo uno de los retos prioritarios para las administraciones públicas, que buscan reforzar la red de protección y garantizar la igualdad de oportunidades para los menores en todo el territorio nacional.