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Más de 200 personas sin hogar sobreviven en Montjuïc en condiciones extremas

Ricardo Rubio Español.News

Publicado por Ricardo Rubio

Más de 200 personas sin hogar sobreviven en Montjuïc en condiciones extremas Español.News
Más de 200 personas sin hogar sobreviven en Montjuïc en condiciones extremas

Montjuïc concentra a más de 200 sintecho en Barcelona. La falta de recursos, adicciones y la presión policial agravan la situación. Las entidades sociales alertan de una vulnerabilidad creciente y sin respuesta clara.

La montaña de Montjuïc, uno de los puntos turísticos más emblemáticos de Barcelona, se ha convertido en el refugio de más de 200 personas sin hogar que viven en condiciones de extrema precariedad. Según los datos municipales, la zona alberga desde hace meses asentamientos formados por tiendas de campaña, donde la falta de vivienda, las adicciones y la exclusión social se entrelazan sin que la administración logre ofrecer soluciones efectivas.

Entre quienes sobreviven en Montjuïc, predominan hombres jóvenes y migrantes, aunque también hay mujeres y miembros del colectivo LGTBI que buscan protección frente al rechazo y la violencia. Muchos de ellos, como Ibrahim, un inmigrante senegalés de 34 años, han pasado por centros de acogida, prisión y situaciones de violencia antes de acabar en la montaña. La mayoría recurre a la venta de objetos, la prostitución o pequeños trapicheos para subsistir, en un entorno marcado por el consumo de drogas y la ausencia de servicios básicos.

Las entidades sociales que trabajan en la zona, como Bienestar y Desarrollo ABD y el centro abierto Assis, advierten de la dificultad para atender a este colectivo. La directora de reducción de daños de ABD, Ester Aranda, señala que la extensión de Montjuïc y la dispersión de los asentamientos dificultan la intervención. Además, la falta de recursos municipales adaptados y el miedo al estigma hacen que muchos eviten los servicios disponibles, especialmente quienes presentan problemas de salud mental o consumo activo de sustancias.

La Guardia Urbana mantiene desde hace años el dispositivo Civitas, en colaboración con servicios sociales y brigadas de limpieza, para identificar a los sintecho y facilitar su derivación a recursos municipales. Sin embargo, el protocolo de limpieza, que implica retirar pertenencias consideradas basura si no hay nadie en las tiendas, genera conflictos y sensación de inseguridad entre los afectados. El Ayuntamiento insiste en intervenir a diario para evitar la consolidación de campamentos estables, aunque los datos muestran que la situación se cronifica.

El distrito de Sants, donde se ubica Montjuïc, concentra el mayor número de personas durmiendo al raso en Barcelona, con más de 660 casos registrados en mayo, de los cuales más de 200 corresponden a la montaña. La psicóloga Glòria Martínez, del centro Assis, destaca que el aislamiento de la zona dificulta el acceso a servicios básicos y agrava los problemas de salud mental y consumo. Por su parte, el centro comunitario BCN Checkpoint ha detectado entre 200 y 500 personas vulnerables en la zona, muchas de ellas expuestas a prácticas de riesgo y sin acceso regular a la sanidad.

La presión policial y la falta de alternativas habitacionales han llevado a que algunos colectivos, como la Fundación Arrels, adviertan que la situación en Montjuïc es consecuencia de expulsiones previas de otros puntos de la ciudad. El investigador Percy Fernández subraya que la zona se ha convertido en un espacio de consumo abierto, donde la presencia de drogas como la metanfetamina y el "monkey" es habitual y las redes de apoyo son escasas.

Desde el Ayuntamiento, la comisionada de acción social, Sonia Fuertes, reconoce el aumento de personas sin hogar en Montjuïc y la relación directa con el consumo de sustancias. Los equipos municipales trabajan en la reducción de daños, repartiendo material sanitario y de prevención, pero la respuesta sigue siendo insuficiente ante la magnitud del problema.

El fenómeno de los asentamientos en Montjuïc se produce en un contexto de aumento del sinhogarismo en Barcelona y otras ciudades españolas, donde la falta de vivienda asequible y el endurecimiento de las condiciones económicas agravan la exclusión. En paralelo, la ciudad ha enfrentado otros retos sociales y climáticos, como el impacto del calor extremo en barrios vulnerables, que ha sido objeto de análisis en informes recientes sobre riesgos y emergencias urbanas.

Según datos de entidades sociales, la mayoría de las personas que viven en Montjuïc no acceden a los recursos municipales por miedo, desconfianza o incompatibilidad con sus hábitos. La situación evidencia la necesidad de políticas más adaptadas y de una coordinación efectiva entre administraciones y organizaciones del tercer sector. El caso de Montjuïc ilustra cómo la exclusión social puede hacerse visible incluso en los lugares más turísticos de la ciudad, desafiando la imagen de postal de Barcelona y poniendo a prueba la capacidad de respuesta de las instituciones.

En España, el sinhogarismo ha crecido en la última década, impulsado por la crisis de la vivienda, el aumento de los precios del alquiler y la falta de recursos específicos para personas con adicciones o problemas de salud mental. Barcelona, como otras grandes ciudades, enfrenta el reto de ofrecer alternativas reales a quienes quedan fuera del sistema, en un contexto de presión social y urbanística creciente. La experiencia de Montjuïc muestra que la exclusión no es solo una cuestión de recursos, sino también de voluntad política y de adaptación de los servicios a realidades cada vez más complejas.

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