Ciencia

Monos capuchinos usan una pantalla con IA en libertad

Monos capuchinos usan una pantalla con IA en libertad © espanol.news
Monos capuchinos usan una pantalla con IA en libertad © espanol.news
Ocho monos capuchinos salvajes aprendieron a obtener comida tocando una pantalla con IA en plena selva. El sistema CapuchinAI permite estudiar su cognición sin sacarlos de su entorno. El avance abre nuevas vías para la investigación animal.

Ocho monos capuchinos cariblancos en Costa Rica han sorprendido a los investigadores al aprender a usar una pantalla táctil con inteligencia artificial para conseguir comida, todo sin haber sido capturados ni entrenados en laboratorio. El experimento, realizado en la Reserva Forestal de Taboga, muestra que la línea entre el mundo salvaje y la tecnología es menos clara de lo que se pensaba.

El dispositivo, llamado CapuchinAI, es una caja de madera de medio metro de alto que integra una cámara, una pantalla táctil, un ordenador Raspberry Pi y un dispensador de rodajas secas de plátano. Funciona con una batería portátil, lo que permite instalarlo en el bosque y dejar que los animales decidan si quieren interactuar. Durante dos semanas, 16 capuchinos se acercaron al aparato, diez lograron activar la recompensa y ocho entendieron de forma consistente que tocar la pantalla azul les daba comida. Según datos de la Agencia EFE, este tipo de pruebas marca un precedente en la investigación de campo con primates salvajes.

"El sistema de reconocimiento facial de CapuchinAI, basado en la arquitectura YOLOv7, alcanzó una precisión superior al 97% al identificar a los individuos en imágenes y vídeo."
Equipo de investigación de Emory University

El primer contacto fue lento. Durante los dos primeros días, ningún animal se atrevió a tocar la máquina. El cambio llegó cuando Trompudo, un macho del grupo, golpeó la caja y, tras tocar la pantalla, recibió su premio. Su ejemplo animó a otros miembros a probar. Algunos aprendieron rápido, otros observaron a distancia antes de acercarse, y hubo quienes incluso usaron los labios para activar la pantalla. La variedad de estrategias y ritmos de aprendizaje fue uno de los hallazgos más interesantes del estudio.

IA en la selva

CapuchinAI no solo detecta la presencia de un mono, sino que incorpora un modelo de visión artificial basado en YOLOv7, llamado MultipleCapuchins, capaz de identificar individuos por sus rasgos faciales con más del 97% de precisión y recall en imágenes y vídeo. Aunque en este piloto la IA solo distinguía si el visitante era un capuchino, la tecnología ya está lista para asignar tareas personalizadas según el historial de cada animal, lo que permitirá en el futuro analizar diferencias cognitivas dentro de la misma población.

El experimento, publicado el 28 de julio de 2026 en American Journal of Primatology, no buscaba medir la inteligencia total de los capuchinos, sino demostrar que pueden aprender asociaciones básicas con tecnología en libertad. Los investigadores ya preparan ejercicios más complejos sobre memoria, flexibilidad cognitiva y control de impulsos, pero el avance clave es haber roto la barrera entre el laboratorio y el entorno natural. Más detalles sobre la publicación pueden consultarse en el resumen de CRBC News.

"El proyecto CapuchinAI fue desarrollado por equipos de Emory University y Georgia Tech, y destaca por permitir la interacción voluntaria de animales salvajes con tecnología avanzada en su hábitat natural. Esta aproximación representa un cambio de paradigma respecto a los estudios tradicionales en laboratorio."
Agencia EFE

Ventajas y límites

La principal ventaja de CapuchinAI es que permite estudiar la cognición animal sin alterar el contexto social ni el hábitat de los sujetos. Los animales pueden acercarse o marcharse cuando quieran, y el sistema limita la cantidad de recompensas para evitar que un solo individuo monopolice el aparato. Sin embargo, los propios autores insisten en que la tecnología no sustituye la observación de campo: interpretar los resultados exige conocer la historia social y la motivación de cada animal.

Que solo ocho de los dieciséis capuchinos hayan aprendido la relación entre pantalla y comida no significa que sean más inteligentes. Factores como la curiosidad, la jerarquía dentro del grupo, la experiencia previa o simplemente la disposición a acercarse a un objeto desconocido influyen en quién usa la máquina y con qué frecuencia. La automatización, sin embargo, permite comparar de forma sistemática el comportamiento de individuos a lo largo de años, algo que hasta ahora era casi imposible en estudios de campo.

Un nuevo horizonte para la investigación

El caso de CapuchinAI abre nuevas posibilidades para el estudio de la cognición animal. Por primera vez, es posible recoger datos experimentales de primates salvajes sin sacarlos de su entorno ni someterlos a estrés artificial. El reto ahora es mantener el sistema operativo durante periodos más largos, ampliar el número de individuos y desarrollar pruebas cognitivas realmente personalizadas.

Este avance no solo aporta datos científicos. Permite repensar cómo se estudia la inteligencia animal y hasta qué punto la tecnología puede integrarse en la observación de la vida salvaje sin distorsionarla. Si los monos capuchinos pueden aprender a usar una pantalla con IA en plena selva, la frontera entre naturaleza y tecnología deja de ser un muro y se convierte en una puerta a nuevas preguntas. El desafío será no perder de vista el contexto social y ecológico de cada individuo, para que la inteligencia artificial complemente la comprensión humana con datos antes inalcanzables.

Laura Castillo Español.News
Redacción de España

Laura Castillo

Laura Castillo es periodista especializada en turismo, cultura e historia de España. Ha colaborado con Descubre Castilla, Rutas con Alma y Vida Local, escribiendo sobre tradiciones, fiestas regionales y rutas de viaje