El Palacio Real de Oslo confirmó este viernes la muerte de la princesa Astrid de Noruega a los 94 años, solo dos días después de despedir a su hermano, el rey Harald V, en un funeral de Estado que reunió a la familia real y a representantes internacionales. La noticia, comunicada oficialmente por la Casa Real, supone la pérdida de dos figuras centrales de la monarquía noruega en menos de un mes.
La última vez que Astrid apareció en público fue en el funeral de Harald V, celebrado el 9 de septiembre de 2026. A pesar de su delicada salud y tras meses de hospitalización por problemas cardíacos, asistió en silla de ruedas y vestida de luto. No participó en el cortejo real, pero estuvo presente en la ceremonia privada en la Fortaleza de Akershus, donde descansan los restos del monarca junto a los de sus antepasados.
Tras la ceremonia pública en Oslo, el féretro del rey Harald V fue trasladado a la Fortaleza de Akershus, donde fue enterrado en el panteón real junto a otros miembros de la dinastía.
Según Reuters y la BBC, Astrid era la hermana mayor de Harald V y su fallecimiento fue anunciado oficialmente por el Palacio Real el 11 de septiembre de 2026. La familia real ha agradecido las muestras de apoyo y ha recordado el papel de Astrid como pilar familiar, cercana tanto al rey Olav como a Harald V, y su capacidad para ofrecer atención y afecto a quienes la rodeaban.
En los últimos meses, la salud de Astrid se había deteriorado notablemente. Tras la implantación de un marcapasos y una larga hospitalización, recibió el alta médica el 4 de agosto, aunque solo volvió al hospital en visitas privadas para despedirse de su hermano. El 3 de septiembre, la Casa Real difundió imágenes de Astrid velando en soledad el féretro de Harald V en el Palacio Real, una escena que reflejó la dimensión personal de la pérdida para la familia real noruega.
En el funeral de Harald V, celebrado en Oslo, estuvieron presentes numerosas casas reales europeas y representantes de varios Estados, según confirmaron la BBC y Reuters. La ceremonia incluyó un acto público y un entierro privado en la fortaleza, siguiendo la tradición de la monarquía noruega.
A pesar de su edad, Astrid mantuvo su actividad institucional hasta el final. En mayo participó en el 50º aniversario de la Asociación Noruega de Dislexia y en el centenario de la asociación sanitaria de Blindern y Vinderen, acompañada por el entonces príncipe Haakon. Su presencia en estos actos fue vista como un gesto de compromiso y normalidad en medio de la preocupación por su salud.
El Palacio Real ha ordenado que las banderas ondeen a media asta este viernes y el día del funeral de Astrid, cuya fecha aún no se ha anunciado. La noticia de su fallecimiento coincide con la reciente ausencia de miembros de la realeza española en Oslo, como se mencionó en informes anteriores, lo que ha generado comentarios sobre la relación entre las casas reales europeas en estos días de duelo.
Astrid de Noruega nació el 12 de febrero de 1932 y vivió la ocupación nazi durante su infancia, exiliándose con su familia en Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. En 1961 se casó con Johan Martin Ferner, regatista y medallista olímpico, con quien tuvo cinco hijos. Ferner falleció en 2015. La princesa era conocida por su memoria, su sentido del humor y su capacidad para representar a Noruega tanto dentro como fuera del país.
La muerte de Astrid cierra un capítulo importante en la historia reciente de la monarquía noruega. Su figura, marcada por la discreción y la entrega, deja un vacío institucional y familiar. En un contexto europeo donde las casas reales buscan adaptarse a nuevas realidades, la desaparición de Astrid y Harald V en tan poco tiempo obliga a la familia real noruega a afrontar una transición generacional bajo la mirada de la sociedad y de sus homólogos en el continente. Según información de El Mundo, la noticia ha tenido un fuerte impacto en la opinión pública europea.