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Multas de hasta 3.000 euros por sacar el extractor de humo al patio

Laura Castillo Español.News

Publicado por Laura Castillo

Multas de hasta 3.000 euros por sacar el extractor de humo al patio Español.News
Multas de hasta 3.000 euros por sacar el extractor de humo al patio

Instalar un extractor de cocina que expulsa humos al patio puede costar caro. Los ayuntamientos sancionan si la instalación no cumple la normativa o molesta a los vecinos. Las multas pueden llegar a 3.000 euros y la comunidad también puede actuar.

Un extractor de cocina que lanza humos directamente al patio interior o a la fachada puede convertirse en un problema serio para cualquier propietario. Con la llegada del calor y las ventanas abiertas, las quejas por olores, hollín y humo se multiplican en los edificios, y las sanciones municipales pueden alcanzar los 3.000 euros si la instalación no cumple la normativa o afecta a otros vecinos.

La legislación es clara: el Código Técnico de la Edificación exige que las cocinas cuenten con un sistema de extracción mecánica independiente de la ventilación general, y que la salida de humos se sitúe en la cubierta del edificio, lejos de ventanas, terrazas o balcones donde haya personas habitualmente. Sin embargo, en muchos edificios antiguos o pisos reformados sin salida adecuada, los extractores terminan expulsando el humo a patios interiores o zonas comunes, generando conflictos y posibles sanciones.

Cuándo se puede sancionar

Las multas no se imponen por una simple queja vecinal, sino cuando la instalación incumple las condiciones técnicas o provoca molestias acreditadas. En ciudades como Madrid, la Ordenanza de Calidad del Aire y Sostenibilidad establece sanciones de hasta 750 euros para infracciones leves, 1.500 euros para las graves y hasta 3.000 euros para las muy graves, como la inexistencia o el incumplimiento de los requisitos técnicos en los conductos de evacuación. Además, si tras el requerimiento municipal no se corrigen las deficiencias, pueden imponerse multas coercitivas adicionales.

Qué puede hacer la comunidad

La vía municipal no es la única. La comunidad de propietarios puede intervenir si considera que el extractor, una barbacoa o cualquier otra instalación genera molestias, es insalubre o peligrosa. La Ley de Propiedad Horizontal prohíbe actividades que dañen la finca o sean contrarias a las normas sobre actividades molestas, insalubres, nocivas o ilícitas. El presidente puede requerir el cese inmediato y, si la situación persiste, la comunidad puede acudir a los tribunales con el respaldo de la junta de propietarios.

El Código Civil también protege la convivencia entre vecinos, exigiendo distancias mínimas y obras de resguardo para chimeneas, hornos o instalaciones potencialmente nocivas cerca de paredes ajenas o medianeras. Así, la normativa busca evitar que los humos y olores invadan otras viviendas y alteren la vida cotidiana.

Barbacoas y conflictos estivales

El verano agrava los conflictos por barbacoas, especialmente las de carbón, cuando el humo invade viviendas cercanas. En Madrid, por ejemplo, las actividades de cocinado en edificios en régimen de propiedad horizontal deben situarse al menos a 5 metros del hueco receptor ajeno más próximo y a 3 metros de elementos inflamables. No todas las barbacoas privadas están prohibidas, pero los ayuntamientos pueden sancionar si se incumplen las distancias, se generan molestias o existe riesgo de incendio.

La preocupación por la calidad del aire y la convivencia vecinal no se limita a los extractores de cocina. En algunos municipios, como Colmenar Viejo, se han adoptado medidas para proteger espacios públicos del humo, como la declaración de piscinas municipales libres de tabaco, una iniciativa que busca reducir molestias y proteger la salud de los usuarios, especialmente en verano. Más detalles sobre estas medidas pueden encontrarse en la información sobre espacios libres de humo en instalaciones municipales.

En definitiva, instalar un extractor que expulsa humos al patio o usar barbacoas sin respetar la normativa puede derivar en sanciones económicas y conflictos legales. Antes de modificar la salida de humos o encender una barbacoa, conviene consultar la normativa local y los estatutos de la comunidad para evitar problemas mayores.

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