Navantia logra adelantar la puesta de quilla de la F-113 Menéndez de Avilés y avanza con el submarino S-82, mientras Alemania cancela su programa F-126 por sobrecostes. España refuerza su posición en la industria naval europea.
Navantia ha dado un paso decisivo en la industria naval europea al completar la puesta de quilla de la fragata F-113 Menéndez de Avilés el 20 de julio de 2026, siete meses antes de lo previsto en el contrato. Este adelanto contrasta con la reciente cancelación del programa alemán F-126, que quedó paralizado tras un aumento de costes de 10.000 a más de 18.000 millones de euros y años de retrasos.
El avance de la F-113 no es un caso aislado. En los astilleros de Ferrol, Navantia mantiene en construcción simultánea cuatro fragatas de la serie F-110. La F-111 Bonifaz ya está a flote y recibe sus sistemas principales antes de las pruebas de mar. La F-112 Roger de Lauria prepara su botadura para después del verano de 2026, mientras la F-114 Luis de Córdova sigue en fase inicial. El contrato, firmado en 2019, contempla cinco buques por 4.325 millones de euros y se estima que generará cerca de 9.000 empleos durante más de una década, movilizando a unas 500 empresas españolas.
La modernización de la producción también avanza con la entrada en funcionamiento de la Fábrica Digital de Bloques, una inversión de 110 millones de euros destinada a reducir tiempos y aumentar la eficiencia. Este despliegue coincide con la creciente demanda de perfiles especializados en defensa, un sector que busca talento para afrontar proyectos de alta complejidad tecnológica.
Submarinos S-80: recuperación tras el rediseño
En Cartagena, el programa de submarinos S-80 ha superado obstáculos significativos. El S-82 Narciso Monturiol inició sus pruebas de mar el 25 de junio, tras un rediseño forzado por problemas de peso que obligaron a detener la producción y modificar la eslora y sistemas del submarino. La colaboración con la Armada, la Marina de Estados Unidos y General Dynamics Electric Boat fue clave para reencauzar el proyecto. Navantia mantiene el compromiso de entregar el S-82 antes de que termine 2026. El S-81 Isaac Peral ya fue entregado a la Armada en noviembre de 2023, y el S-83 Cosme García será el primero en incorporar desde su construcción el sistema AIP español, que permite navegar oculto durante semanas.
Fracaso alemán y nuevo rumbo
El contraste con Alemania es evidente. El Ministerio de Defensa germano decidió cancelar el programa F-126 tras gastar cerca de 2.300 millones de euros y ver cómo los costes se disparaban. El astillero neerlandés Damen, contratista principal, no logró cumplir los plazos ni contener el presupuesto. Berlín ha optado por sustituir las F-126 por ocho fragatas MEKO A-200 de TKMS, con una inversión inicial de 6.300 millones para las cuatro primeras unidades y entregas previstas a partir de diciembre de 2029. Sin embargo, el cambio de proveedor no compensa el gasto ya realizado, y las posibilidades de reclamar daños a Damen son escasas, según el ministro Boris Pistorius.
Panorama europeo: avances y retrasos
La situación europea es desigual. Francia, a través de Naval Group, entregó la primera fragata FDI Amiral Ronarc’h en octubre de 2025 y la primera unidad griega en diciembre, pero las siguientes entregas francesas se han aplazado hasta 2027, 2029, 2031 y 2032. Suecia, por su parte, ha iniciado negociaciones con Francia para adquirir cuatro fragatas basadas en la FDI, con entregas entre 2030 y 2034, tras valorar que el programa francés ya está en producción. Navantia también presentó su propuesta ALFA 4000, pero Estocolmo optó por la opción francesa al considerar su madurez tecnológica.
Estos movimientos refuerzan la posición de Navantia en el mercado internacional, aunque el verdadero reto será cumplir los plazos de entrega y consolidar la reputación de la industria naval española. El éxito en la ejecución de estos programas puede traducirse en nuevas oportunidades de exportación y en un mayor peso estratégico para España en el sector de defensa europeo.
Según los datos disponibles, la capacidad de anticiparse a los problemas técnicos y de mantener el ritmo de producción sitúa a Navantia como un referente en un contexto europeo marcado por retrasos, sobrecostes y cambios de estrategia. El desenlace de los actuales programas será determinante para el futuro de la industria naval en España y su proyección internacional.