Temperaturas inéditas superan los 40 °C en varias regiones del sur de Francia. La alerta por incendios alcanza su nivel máximo y se cancelan trenes. El episodio de calor extremo podría prolongarse hasta el fin de semana.
El sur de Francia enfrenta una ola de calor sin precedentes, con temperaturas que han superado los 40 °C en numerosos puntos y han obligado a activar la máxima alerta por incendios en la franja mediterránea. Según los datos del instituto meteorológico, se han registrado 40,2 °C en Marignane y 39,9 °C en Cassis, cifras nunca antes vistas en estas localidades de Bouches-du-Rhône. En Montpellier, Perpignan e Istres, los termómetros han marcado valores inéditos para un mes de julio, alcanzando 40,8 °C, 40,7 °C y 40,5 °C respectivamente.
El pico de calor se ha sentido especialmente en Moulès-et-Baucels (Hérault), donde se han alcanzado los 43,0 °C, mientras que Villevieille (Gard) ha registrado 42,5 °C y Canet-en-Roussillon (Pyrénées-Orientales) 41,4 °C. Ante esta situación, 67 departamentos permanecen en vigilancia naranja por canícula, y a partir del jueves al mediodía se sumarán cinco más. Las previsiones de Météo-France apuntan a que este episodio de calor intenso y persistente podría extenderse, al menos, hasta el próximo fin de semana.
El riesgo de incendios se ha disparado en la región mediterránea, agravado por el avance de la masa cálida y el refuerzo de los vientos. Los servicios de emergencia están movilizados en varios frentes, con incendios de importancia en Drôme, Hérault, Pyrénées-Orientales y Cher. La situación ha obligado a la SNCF a cancelar una cuarta parte de los trenes Intercités y algunos TGV, afectando la movilidad en plena temporada estival.
El impacto sanitario también es notable: el número de atenciones de urgencia relacionadas con la canícula se mantiene estable o muestra un ligero aumento. En los primeros ocho días de julio, se han quemado 7.800 hectáreas, casi el doble de lo registrado en todo julio de 2025. El contexto de sequía, temperaturas extremas y riesgo elevado de incendios marca la actualidad en varias regiones francesas.
La magnitud de la emergencia recuerda a otros episodios recientes en la región, como el incendio que obligó a confinar a miles de personas en Girona, donde más de 400 efectivos trabajaron para contener el avance de las llamas, según se detalla en este reportaje sobre el confinamiento de municipios en Les Gavarres.
Francia ha experimentado en los últimos años un aumento en la frecuencia e intensidad de las olas de calor, fenómeno que afecta tanto a la salud pública como a la economía y la infraestructura. Las autoridades recomiendan extremar las precauciones, especialmente entre los grupos más vulnerables, y seguir las indicaciones oficiales ante la persistencia de condiciones meteorológicas adversas. El transporte ferroviario, los servicios de emergencia y la gestión de recursos hídricos se ven sometidos a una presión creciente en este contexto de calor extremo y sequía prolongada.