• 4 min de lectura
  • por

Por qué Alemania y España son vulnerables ante el aumento de las temperaturas

Ricardo Rubio Español.News

Publicado por Ricardo Rubio

Por qué Alemania y España son vulnerables ante el aumento de las temperaturas Español.News
Por qué Alemania y España son vulnerables ante el aumento de las temperaturas

El calor extremo amenaza con miles de millones en pérdidas para la economía europea. Un análisis de Allianz Trade evidencia que el calor reduce la productividad, incrementa los costes energéticos y exige revisar la infraestructura. Alemania podría perder hasta 112.500 millones de euros para 2030. Europa no está preparada para los nuevos desafíos climáticos.

El calor extremo se está convirtiendo no solo en una amenaza climática, sino también económica para Europa. Según un estudio de Allianz Trade publicado en Der Spiegel, la repetición de olas de calor como las de los últimos años podría costarle a Alemania 112.500 millones de euros hasta 2030. Los expertos destacan que no se trata de pérdidas puntuales, sino de una disminución sistemática de la productividad y la competitividad de las empresas.

En Allianz Trade subrayan que el calor ha dejado de ser un fenómeno temporal y se ha transformado en un factor que cambia la economía. Cada grado por encima de los 30°C reduce la productividad laboral aproximadamente un 3%, y los costos energéticos aumentan un 1,2% debido a la mayor demanda de refrigeración. La presión adicional sobre el presupuesto puede alcanzar hasta un 0,9% del PIB cada año.

El impacto del calor no se distribuye de manera uniforme en Europa. Alemania se encuentra entre países de clima fresco, como Irlanda y Finlandia, y estados del sur —España e Italia— donde el calor ya se ha convertido en un problema social y económico evidente. Según la estimación de Allianz Research, en los próximos cuatro años la producción industrial alemana podría ser un 3% inferior a lo previsto debido a las anomalías climáticas.

Una de las principales causas de vulnerabilidad es la infraestructura diseñada para climas fríos. En Europa, solo alrededor del 19% de las viviendas cuentan con aire acondicionado, mientras que en Estados Unidos esta cifra alcanza el 90%. La mayoría de los edificios de la UE están pensados para conservar el calor, no para protegerse del calor, lo que dificulta la adaptación a las nuevas condiciones.

El problema ya adquiere relevancia en mayo: en varios países europeos se han registrado temperaturas anormalmente altas incluso antes del inicio del verano. Esto obliga a replantear los enfoques de construcción, organización del trabajo y planificación de los espacios urbanos.

Para España, la cuestión de la adaptación al calor es especialmente aguda debido a las frecuentes olas de calor y al aumento del gasto energético. Según Eurostat, en los últimos años el país se encuentra entre los líderes en número de días con temperaturas superiores a 35°C. Las autoridades y las empresas se ven obligadas a acelerar la modernización de edificios e infraestructuras para reducir las pérdidas económicas y proteger la salud de la población.

Según el análisis de Allianz Trade, Europa se enfrenta a la necesidad urgente de reestructurar la economía y las infraestructuras ante los nuevos riesgos climáticos. De lo contrario, las pérdidas para las empresas y las arcas públicas seguirán aumentando y los enfoques tradicionales de organización del entorno urbano y los procesos productivos quedarán obsoletos.

Artículos relacionados