El tribunal de Badalona archiva el caso del desalojo de migrantes de B-9. La jueza consideró legales las acciones del Ayuntamiento de Badalona durante el desalojo de cientos de migrantes de B-9. Las quejas sobre la falta de apoyo municipal fueron rechazadas. La decisión provocó controversia entre la Fiscalía y las autoridades locales.
El tribunal de Badalona ha concluido el proceso sobre el mayor desalojo de migrantes en España de un edificio abandonado, el B-9, fallando a favor del ayuntamiento y rechazando las reclamaciones de la fiscalía y los abogados. La decisión de la jueza Meritxell Quella implica que las autoridades municipales no estarán obligadas a proporcionar alojamiento alternativo a las cientos de personas que quedaron en la calle tras el desalojo de diciembre.
En el auto, al que tuvo acceso elDiario.es, la jueza consideró que el municipio prestó la «debida atención» a los desalojados, a pesar de que muchos de ellos se vieron obligados a dormir bajo un puente durante el mal tiempo. Según el tribunal, los informes de los servicios municipales confirman que se ofreció apoyo social, y la ausencia de un protocolo específico para personas sin hogar no fue un impedimento para asistir a quienes aceptaron los recursos.
La fiscalía y los abogados de los migrantes insistieron en la necesidad de investigar posibles vulneraciones de derechos de los desalojados, señalando que las medidas tomadas por el consistorio eran insuficientes. Sin embargo, la jueza no encontró motivos para continuar con el caso, subrayando que la cuestión sobre la calidad y el alcance del apoyo ofrecido queda fuera del procedimiento judicial por el desalojo mismo. Señaló que las actuaciones del ayuntamiento cumplieron con la orden formal del tribunal, y que cualquier alternativa para la reubicación de las personas no influye en la evaluación de la legalidad del propio desalojo.
En marzo, el tribunal ya se negó a exigir explicaciones al alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, sobre la no utilización del albergue municipal para personas sin hogar, que fue cerrado en 2024. La ciudad reconoció la ausencia de protocolos para atender a los sintecho, limitándose a una breve descripción de la «metodología de intervención». La Fiscalía consideró que estas medidas eran insuficientes, pero el tribunal no respaldó su postura.
Paralelamente al procedimiento administrativo, la Fiscalía inició una investigación independiente tras la denuncia penal presentada por el eurodiputado Jaume Asens contra Albiol. La cuestión de la responsabilidad social del ayuntamiento sigue siendo objeto de debate, sobre todo teniendo en cuenta que las autoridades regionales y las organizaciones benéficas se vieron obligadas a buscar urgentemente alojamiento temporal para los desalojados.
Para entender el contexto: los desalojos masivos y la falta de apoyo sistemático a las personas sin hogar en España han sido motivo de polémica social y política en varias ocasiones. En el país existe un complejo sistema de reparto de competencias entre ayuntamientos y autonomías, lo que a menudo lleva a una dilución de responsabilidades. Situaciones similares de carencia de infraestructuras sociales se han discutido también en otros ámbitos —como en la sanidad, como sucedió cuando la familia de Bruce Willis decidió donar su cerebro para investigar la demencia (más detalles en el reportaje de russpain.com).
La decisión judicial en el caso B-9 podría sentar un precedente para otras ciudades donde el problema del alojamiento temporal de migrantes y personas sin hogar sigue siendo agudo. En España, las cuestiones de apoyo social y vivienda de emergencia se regulan a nivel local, y la falta de protocolos claros a menudo genera conflictos entre los ayuntamientos, la fiscalía y los defensores de derechos humanos.