En los barrios vulnerables de Barcelona la población se ha reducido casi a la mitad en 10 años. En Barcelona, el número de barrios vulnerables ha caído de 47 a 27 en una década. El centro de la ciudad prácticamente ha dejado de estar en riesgo, pero la pobreza se concentra en las afueras y en Ciutat Vella. Un nuevo atlas recoge este desplazamiento del problema.
En Barcelona, en la última década, el número de barrios vulnerables y de residentes en situación social difícil se ha reducido drásticamente. Según los últimos datos del Atlas de la Vulnerabilidad Urbana, en 2011 la ciudad contaba con 47 barrios de este tipo, donde vivía el 28% de la población, mientras que en 2021 solo quedaban 27 y la proporción bajó al 16,3%. Sin embargo, el problema persiste: la pobreza y la vulnerabilidad social ahora se concentran en la periferia y en Ciutat Vella, donde la situación se vuelve crónica.
El estudio, elaborado por el Ministerio de Agenda Urbana y Desarrollo Urbano a partir de datos del INE y del catastro, revela que los barrios centrales de Barcelona —Horta-Guinardó, Gràcia, Eixample, Sant Martí y Sants Montjuïc— prácticamente han salido de la zona de riesgo. Al mismo tiempo, el norte de la ciudad (Nou Barris, Trinitat), la zona costera del Besòs y toda Ciutat Vella siguen siendo focos de vulnerabilidad. Los expertos lo relacionan con el aumento de inversiones en el centro, la subida de los precios de la vivienda, la presión turística y la construcción de viviendas sociales en la periferia, a donde se traslada una parte de la población.
El coordinador del estudio, Agustín Hernández Aja, destaca que muchos barrios de Barcelona están ganando prestigio, pero a la vez se vuelven menos accesibles para las personas con menos recursos. Los analistas Oriol Nel·lo y Toni López Gay también señalan el impacto del aumento de los precios y los procesos de gentrificación, especialmente en zonas como Poblenou, Sant Antoni, Poblesec y Hostafrancs, donde antes no se registraban cambios masivos en la composición social.
El Atlas de la Vulnerabilidad Urbana utiliza su propia división de barrios, diferente de la estructura oficial de la ciudad. Por ejemplo, el Raval se divide en tres partes y algunos barrios nuevos se forman a partir de fragmentos de Besòs-Maresme, Provençals y Sant Martí. En los últimos años, han salido de la lista de zonas vulnerables partes de Sant Antoni, Fort Pienc, Sagrada Família, así como los barrios del Eixample izquierdo. También se han registrado mejoras en Poblesec, Sants, Badal, Hostafrancs y en zonas puntuales de Poblenou, Gràcia y Camp d’en Grassot.
Los datos del atlas muestran que las causas de la vulnerabilidad han cambiado: si en 1991 el principal factor era el deterioro del parque de viviendas, en 2021 pasaron a primer plano el nivel educativo y el desempleo. Sin embargo, en los barrios con población envejecida, el bajo nivel de estudios sigue afectando los indicadores, y en los últimos años han aparecido nuevos fenómenos: personas con estudios superiores que viven en la pobreza y trabajadores que siguen siendo pobres.
El geógrafo Oriol Nel·lo considera positiva la reducción del número de barrios vulnerables, pero advierte que esto podría deberse al desplazamiento de residentes con menos recursos desde el centro. Señala que las zonas del norte de la ciudad, Ciutat Vella y Besòs, siguen siendo áreas de riesgo. Según él, si el precio de la vivienda pasa a ser el factor clave, la reducción de la vulnerabilidad en el centro puede explicarse por la salida forzada de una parte de la población.
La tendencia también se confirma a nivel de aglomeración: según los últimos estudios, la tasa de pobreza en Barcelona disminuye, mientras que en los municipios vecinos aumenta. En promedio, en el Área Metropolitana de Barcelona (AMB), el riesgo de pobreza es del 19,4%, pero en la capital ha bajado al 16,4%, mientras que en las afueras ha subido al 22,4%. El análisis de Toni López Gay muestra que los barrios que han dejado de ser considerados vulnerables suelen coincidir con zonas de gentrificación y llegada de migrantes con alto poder adquisitivo, algo que resulta especialmente notable entre 2011 y 2021.
El contexto de los últimos años resalta que el mapa social de Barcelona cambia no solo por procesos internos, sino también bajo la influencia de desplazamientos demográficos. Por ejemplo, como se señaló recientemente en un reportaje sobre la natalidad récord a la baja en la ciudad, la población de Barcelona envejece y los flujos migratorios se intensifican. Esto afecta adicionalmente la estructura y distribución de los grupos vulnerables.
Como referencia: el Atlas de la Vulnerabilidad Urbana se publica a partir de datos del censo y del catastro, la última vez — según los resultados de 2021. En él se tienen en cuenta indicadores de ingresos, educación, empleo y estado del parque residencial. En general, la dinámica de los últimos años apunta a una reducción de la vulnerabilidad en Barcelona, pero a la vez — a la consolidación del problema en ciertos barrios y a su desplazamiento fuera del centro.