La Generalitat ha puesto en marcha la fase de emergencia del Plan Inuncat. Desde la tarde del sábado, pide frenar toda actividad que implique moverse por Catalunya. La orden afecta a unas veinte comarcas del litoral y prelitoral. Las autoridades meteorológicas hablan de lluvias y viento "excepcionales".
Entre las 20.00 del sábado y las 14.00 del domingo, la consigna es clara: no salir si no es imprescindible y cancelar cualquier evento al aire libre. Ferias, mercados, deportes y actos culturales quedan suspendidos. El Govern ha dicho que en las próximas horas enviará un ES-Alert a los móviles de las zonas con más riesgo, sobre todo en el litoral central, el nordeste y partes de la Catalunya Central. Según Europa Press, la alerta va dirigida a las comarcas costeras y pre-litorales, a todas las de Girona y al Moianès, donde se espera el mayor golpe del temporal.
El Servei Meteorològic de Catalunya ha elevado el nivel de peligro por lluvias intensas a 6 sobre 6, con acumulaciones que pueden superar los 200 mm en 24 horas en algunas zonas.
La alerta cubre desde el Baix Camp hasta el Alt Empordà, pasando por el Moianès, Osona y todas las comarcas de Girona. Solo los servicios esenciales o casos de fuerza mayor pueden saltarse la restricción. Algunos ayuntamientos, como Cabrera de Mar en el Maresme, han avisado a los vecinos: hay que sacar los coches de las rieras o habrá sanción. La lista de comarcas en riesgo es más larga de lo habitual. Incluye Alt Empordà, Baix Empordà, Gironès, Selva, Maresme, Barcelonès, Vallès Oriental y Occidental, Osona, Ripollès, Tarragonès y Moianès.
El Servei Meteorològic de Catalunya avisa de que podría formarse un 'medicane', un fenómeno parecido a un pequeño huracán mediterráneo. Esto puede traer lluvias torrenciales de más de 200 litros por metro cuadrado en solo seis horas, además de viento fuerte, tornados y mangas marinas en puntos concretos. Meteocat ha puesto el nivel de peligro al máximo por la fuerza de los chubascos desde las 18h del sábado hasta las 14h del domingo. Los avisos oficiales hablan de más de 40 mm en 30 minutos y 90 mm en 3 horas en varias zonas.
La situación ha obligado a cancelar muchos eventos. En La Bisbal de Penedès, la feria del domingo no se celebrará. La manifestación por la vivienda en Barcelona y L'Hospitalet se aplaza al lunes a las 19.00 en la plaza Urquinaona, por la previsión de lluvias fuertes. En varios municipios se han dado más instrucciones: sacar coches de zonas inundables y suspender actividades escolares y deportivas.
Protecció Civil modificó el nivel de alerta varias veces durante la jornada, pasando de emergencia a alerta y volviendo a endurecer las recomendaciones ante el empeoramiento del pronóstico. Esta dinámica refleja la dificultad de prever episodios meteorológicos extremos en el Mediterráneo.
Protecció Civil insiste: no es momento de concentraciones ni de moverse sin necesidad. La subdirectora Inma Solé pide suspender cualquier actividad que implique moverse o reunir gente. El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha pedido a la población que cumpla las medidas y ha dejado claro que la llegada de un "mini huracán" no es ninguna broma.
Se espera que el temporal golpee con más fuerza durante la madrugada y la mañana del domingo. La mejora será lenta y empezará por la tarde. La Generalitat anunciará nuevas medidas en las próximas horas para reforzar la prevención. Según información de Europa Press, el periodo de más riesgo coincide en varios avisos oficiales y se espera que la situación se estabilice a partir del domingo por la tarde.
La magnitud de la alerta recuerda a otros temporales recientes en el Mediterráneo, como el corte de Cercanías en Valencia por lluvias torrenciales reportado antes. Esta vez, la diferencia es la extensión del área afectada y la intensidad prevista. Por eso, las autoridades catalanas han optado por una respuesta coordinada y firme.
Restringir la movilidad y suspender actos públicos en tantas comarcas marca un antes y un después en la gestión de emergencias meteorológicas en Catalunya. La mezcla de lluvias extremas, riesgo de inundaciones y viento fuerte exige una disciplina social poco habitual aquí. Si la gente sigue las recomendaciones y los servicios de emergencia mantienen la coordinación, el golpe del temporal puede ser mucho menor. Este episodio pone a prueba la capacidad de reacción de las instituciones y la responsabilidad colectiva ante fenómenos climáticos cada vez más imprevisibles.