Ni el auge de las reservas online ni la expansión de las plataformas digitales han hecho desaparecer a las agencias de viajes tradicionales ni a las llamadas telefónicas. Un estudio con 11.861 turistas en Maldivas, publicado el 13 de agosto de 2026, muestra que la forma de reservar hotel sigue siendo más compleja de lo que sugiere la narrativa tecnológica.
El análisis, realizado por investigadores de la Universidad Tongji y la Universidad Nacional de Maldivas, distingue dos grandes perfiles de turistas. Por un lado, quienes llegan desde mercados cercanos, visitan Maldivas por primera vez y buscan estancias cortas. En este grupo, las agencias de viajes siguen teniendo un peso notable: la probabilidad de que estos viajeros recurran a una agencia es mayor de lo que muchos operadores digitales reconocen.
El 23 de agosto de 2026, el Parlamento de Maldivas aprobó una reforma fiscal que extiende el impuesto TGST a plataformas de reservas y agencias extranjeras que venden viajes al país.
La segmentación va más allá. Otro grupo, también formado por visitantes primerizos de países próximos pero menos interesados en hoteles de lujo, prefiere reservar por internet. Dos turistas con trayectorias similares pueden elegir canales distintos según su experiencia previa, el tipo de alojamiento o el motivo del viaje. Esta convivencia de opciones se ve incluso en productos como los viajes del Imserso, donde agencias y canales digitales comparten protagonismo.
El teléfono tampoco ha desaparecido. Los turistas que viajan desde destinos lejanos suelen llamar directamente para resolver dudas antes de reservar. Entre quienes repiten visita y vienen de mercados cercanos, el teléfono también es relevante, lo que desmiente la idea de que la experiencia previa lleva siempre a la digitalización.
Los intermediarios ocupan una posición intermedia. Entre los visitantes habituales de países cercanos, su uso es frecuente, y en otros perfiles su presencia aumenta cuando el motivo del viaje se aleja de los patrones principales. Las plataformas de alojamiento turístico, aunque no analizadas una a una en el estudio, forman parte de este ecosistema mixto.
Según datos oficiales del Ministerio de Turismo de Maldivas, en agosto de 2026 el país recibió 195.390 turistas, superando la cifra del año anterior. Este crecimiento sostenido explica por qué la regulación de los canales de reserva sigue siendo un tema clave para la economía local.
Segmentación real, no promedios
El método estadístico utilizado, el modelo logit multinomial de mezcla finita (FMMNL), permite identificar grupos de comportamiento que un análisis superficial pasaría por alto. Así se evita tratar a los turistas como un bloque homogéneo y se demuestra que una estancia corta puede asociarse tanto a la agencia como a internet, según el perfil.
Ninguna característica aislada —ni la distancia, ni la primera visita, ni la categoría del hotel— determina por sí sola el canal de reserva. Solo la combinación de factores permite entender la decisión real. Por eso no hay una regla universal: los jóvenes, los internacionales o quienes buscan hoteles económicos no actúan siempre igual.
Implicaciones para hoteles y destinos
Para los hoteles, el mensaje es claro: adaptar la estrategia de distribución a los perfiles concretos de sus clientes es más eficaz que apostar todo a un solo canal. Un establecimiento orientado a captar primeras visitas de mercados cercanos necesitará una política distinta a la de un hotel que vive de clientes fieles. Abandonar los canales tradicionales sería un error: agencias, internet, teléfono e intermediarios siguen siendo relevantes para segmentos específicos.
El estudio se basa en datos de la Maldives Visitor Survey, una encuesta oficial del Ministerio de Turismo de Maldivas, y utiliza información anonimizada. Sus conclusiones no pueden trasladarse automáticamente a España ni a otros destinos, pero ofrecen una imagen precisa de cómo la digitalización convive con los hábitos tradicionales en el turismo internacional.
En resumen, la investigación desmonta el mito de la desaparición de las agencias y muestra que la elección del canal de reserva depende de matices, no de dogmas. Los hoteles que entiendan esta complejidad y ajusten su oferta a la realidad de sus clientes tendrán ventaja en un mercado donde la tecnología no ha uniformado el comportamiento, sino que lo ha diversificado aún más.