La batalla interna en Esquerra Republicana de Catalunya ha puesto a Gabriel Rufián en el centro del tablero. El portavoz en el Congreso se enfrenta a una dirección que no piensa cederle el control de las listas para las elecciones del 29 de noviembre. Aunque Rufián decida dar el paso, el reglamento de ERC es claro: no podrá elegir a su equipo y tendrá que compartir candidatura con voces críticas del partido.
El reloj corre para los militantes que quieran liderar las listas. El plazo para presentar candidaturas acaba este domingo. Rufián, por ahora, no ha despejado la incógnita sobre su futuro. Mientras tanto, la maquinaria interna sigue su curso. El portavoz exige poder decidir la composición de las listas, pero la dirección se niega en redondo. El proceso es reglado y no hay excepciones. Según las normas internas, los aspirantes necesitan el aval del 5% de la militancia, unas 400 firmas. Si hay más de un candidato, habrá primarias el 17 de octubre. El Consell Nacional de ERC aprobará las listas el 20 de octubre.
El exdiputado Joan Puig se ha postulado simbólicamente para protestar contra la posible reelección de Rufián, aunque ha anunciado que no buscará los avales necesarios.
Otros nombres ya han movido ficha. Teresa Jordà ha formalizado su candidatura para liderar la lista por Girona. En esa provincia hay otra aspirante. Norma Pujol quiere encabezar Tarragona e Inés Granollers busca repetir en Lleida. Todas ellas necesitan los 400 avales para validar sus candidaturas. Si aparecen más rivales, podrían celebrarse primarias en varias provincias, según ha detallado Europa Press.
El ambiente se enrarece por la presión de los críticos dentro del grupo parlamentario. Pilar Vallugera y Jordi Salvador, dos de los diputados más duros con la estrategia de Rufián, han anunciado que no repetirán en las listas. Salvador lo dejó claro en redes sociales: rechaza que ERC se convierta en una plataforma personalista y avisa de que la paciencia tiene un límite. Su salida no apaga el debate sobre el liderazgo ni sobre la composición de las candidaturas.
El pulso entre Rufián y Oriol Junqueras, líder del partido, ha salido a la luz en varias ocasiones. El último choque fue tras el apoyo a los decretos de vivienda, que dejó clara la distancia entre ambos. Junqueras y su número dos, Elisenda Alamany, insisten en que Rufián es el mejor candidato, pero la sintonía es escasa. La dirección de ERC ha reiterado su respaldo a Rufián, aunque él no ha confirmado si aceptará liderar la lista y ha puesto condiciones para volver, según ha recogido RTVE.
La incertidumbre sobre la candidatura de Rufián está vinculada a sus diferencias estratégicas con la dirección de ERC respecto a la posible alianza con Sumar y Podemos, lo que añade un componente ideológico al conflicto interno.
En paralelo, Rufián ha intentado unir a la izquierda alternativa para las elecciones. Su propuesta apenas ha calado fuera de Podemos y la cúpula de ERC la rechaza por miedo a diluir sus siglas. Mientras figuras como Ada Colau o Mónica García negocian una lista conjunta, Rufián se mantiene al margen de las conversaciones oficiales, aunque fue de los primeros en lanzar la idea en público.
El proceso interno obliga a los aspirantes a reunir avales en tiempo récord. Para Rufián, que no cuenta con una estructura territorial fuerte, el reto es mayor. Aun así, existen otras vías: la ejecutiva podría proponerlo directamente o el Consell Nacional podría respaldar su candidatura si hay un acercamiento de última hora. Si más de un candidato logra los avales, habrá primarias el 17 de octubre y la aprobación final de las listas será el 20 de octubre, como ha informado Europa Press.
La incertidumbre sobre el futuro de Rufián llega en plena fragmentación de la izquierda y tras el fracaso de los decretos de vivienda, como ya informó espanol.news. ERC debe definir su estrategia y resolver las tensiones internas antes de que se cierre el plazo para las candidaturas.
La experiencia de Rufián en Madrid y su perfil mediático lo convierten en un activo electoral, pero su papel de outsider dentro del partido limita su margen de maniobra. La dirección de ERC, por su parte, apuesta por la cohesión interna y el respeto a los procedimientos, aunque eso suponga perder autonomía en la confección de las listas. El desenlace de este pulso marcará el futuro inmediato de Rufián y pondrá a prueba la capacidad de Esquerra para gestionar la pluralidad interna en un momento clave para el independentismo catalán y la izquierda española. La decisión final se tomará en cuestión de días y medirá el equilibrio entre liderazgo personal y disciplina de partido en una formación acostumbrada a navegar entre la presión de las bases y la exigencia de resultados electorales.