Cómo se desarrolló y terminó el matrimonio de Mar Flores y Carlo Costanza. Mar Flores y Carlo Costanza estuvieron juntos en los años 90. Su relación terminó en un divorcio escandaloso. Recordamos cómo comenzó y se desmoronó su historia.
A principios de los años 90, España fue testigo de un romance que pronto se convirtió en tema central de la prensa rosa. Mar Flores, que recién comenzaba su carrera como modelo, y Carlo Costanza di Costigliole, ya conocido en el ámbito televisivo, se conocieron en circunstancias muy poco habituales. La joven, que apenas había aparecido en pantalla, llamó de inmediato la atención del carismático italiano. Él no dejó pasar la oportunidad de acercarse a ella y organizó una cena solo para ambos, aunque había prometido asistir acompañado de amigos. Desde esa noche, su relación comenzó a desarrollarse rápidamente.
Ese verano lo pasaron juntos, viajando por Jamaica y Estados Unidos. Enamorados y sin ocultar sus sentimientos, Mar decidió mudarse con Carlo a pesar de la preocupación de sus padres. El italiano logró ganarse la confianza de la familia de la joven, y la pareja inició una vida en común, marcada por el romanticismo, la atención y la pasión. Ramos de flores, cartas y llamadas interminables se volvieron parte de su día a día.
Boda y nacimiento de su hijo
A los pocos meses de iniciar su relación, la pareja decidió formalizar su unión. La ceremonia se celebró en la primavera de 1992, cuando Mar ya esperaba un hijo. Rodeados de familiares y amigos, la boda no pasó desapercibida para los medios. En noviembre de ese mismo año nació su hijo, a quien llamaron Carlo, como el padre. Sin embargo, pese a la felicidad, pronto comenzaron a surgir las primeras diferencias en la familia.
Mar recordaba que poco después de la boda surgieron graves problemas en su relación. Carlo era extremadamente celoso y Mar se quedaba cada vez más en casa, sintiéndose atrapada. Las discusiones se volvían más frecuentes y tensas, y el ambiente en el hogar se tornaba cada día más insoportable. La modelo admitía que su pasión por su esposo era ciega, pero eso no le aportaba felicidad.
Crisis y ruptura
Con el nacimiento de su hijo, la situación no mejoró. Mar sentía cada vez más ansiedad y depresión, y la relación con su marido era cada vez más tóxica. Relataba constantes llantos, ataques de ansiedad y una sensación de desesperanza. En sus memorias, Flores aseguraba haber sido víctima de abuso psicológico y físico por parte de Carlo, e incluso haber acudido a la policía para presentar una denuncia.
El conflicto llegó a su punto máximo cuando su hijo cumplió nueve meses. Tras otra discusión, Mar abandonó la casa, aunque la separación oficial se produjo solo en el verano de 1994. El proceso de divorcio fue largo y hasta 1995 la pareja no formalizó definitivamente la ruptura. Según Mar, las causas no fueron solo los celos y la agresividad de su esposo, sino también su infidelidad con una compañera de la agencia de modelos.
Vida tras el divorcio
Tras una dolorosa separación, cada uno de los ex cónyuges siguió su camino. En el año 2000, el matrimonio fue anulado y ambos iniciaron nuevas relaciones. Mar se casó con el empresario Javier Merino, con quien tuvo cuatro hijos más. Carlo Costanza también formó una nueva familia con una mujer llamada Lucilla y fue padre de tres hijos.
La historia de su amor y ruptura sigue despertando el interés del público, especialmente tras la publicación de la autobiografía de Mar Flores, donde relata abiertamente lo que vivió. Al recordar el pasado, la modelo destaca que, a pesar de la pasión y las emociones intensas, su relación estaba condenada por profundas contradicciones y dramas personales.
Por si no lo sabía, Mar Flores es una de las modelos y presentadoras más famosas de España en los años 90, conocida no solo por su carrera profesional, sino también por su intensa vida personal. Carlo Costanza di Costigliole es un aristócrata y empresario italiano que vivió y trabajó en España durante mucho tiempo. Su hijo, Carlo Costanza, también se ha convertido en una figura pública, continuando la tradición familiar de aparecer en los medios españoles.