España encara una huelga general que pone la vivienda en el centro del debate. CC OO y UGT, los dos sindicatos más grandes, han decidido apoyar un paro de 24 horas. No tomaban una medida conjunta así desde hace 14 años. El empuje viene de la presión social tras las manifestaciones masivas que han pedido soluciones a la crisis de la vivienda.
El Sindicato de Inquilinas llevaba semanas pidiendo una huelga general. La CGT ya había mostrado su apoyo. Pero la entrada de CC OO y UGT lleva la protesta a un nivel que no se veía desde 2012. Los sindicatos dicen que la vivienda se ha vuelto un problema imposible para los trabajadores. Reclaman salarios que permitan pagar un hogar digno. La fecha aún no está cerrada, pero apuntan a principios de noviembre, antes de que empiece la campaña electoral del 29-N. La decisión final de los sindicatos debe ser ratificada por sus órganos internos. La formalización legal de la huelga depende de la notificación oficial a autoridades y empresas. Eso permitirá fijar los servicios mínimos y el alcance legal de la protesta.
Si la huelga general se confirma con el respaldo conjunto de CC OO y UGT, será la primera de este tipo en España desde hace aproximadamente 14 años y la primera bajo el gobierno de Pedro Sánchez.
La patronal, representada por CEOE y Cepyme, ha respondido con dureza. Consideran que la huelga busca presionar al Gobierno para cambiar leyes y presupuestos sobre vivienda, algo que, según ellos, no es asunto de las empresas. Para los empresarios, cargar el coste de la protesta sobre la actividad económica es inaceptable. Por ahora, evitan decir que la convocatoria sea ilegal. CEOE y Cepyme quieren analizar el preaviso formal antes de decidir su postura. En sus declaraciones, insisten en que las demandas sindicales deben ir dirigidas sobre todo al Gobierno y a las administraciones públicas, no a las empresas.
Desde el Gobierno, Pedro Sánchez ha recordado que la huelga es un derecho constitucional y ha mostrado respeto por la decisión sindical. El Ministerio de Trabajo, con Yolanda Díaz al frente, también ha defendido la legitimidad de la protesta. Señalan que el acceso a la vivienda afecta de lleno a los trabajadores y sus familias. En el comunicado conjunto, CC OO y UGT amplían sus exigencias no solo al Gobierno central, sino también a comunidades autónomas, ayuntamientos y organizaciones empresariales. Subrayan la necesidad de salarios dignos para poder afrontar el coste de la vivienda.
En el terreno político, el Partido Popular acusa a los sindicatos de favorecer a Pedro Sánchez en plena precampaña. Vox habla de "España distópica" y critica que los sindicatos mayoritarios salgan a la calle con el Gobierno en funciones. El sindicato Solidaridad, vinculado a Vox, apenas tiene peso en la negociación colectiva, con solo dos convenios firmados en 2025 frente a los más de 600 de CC OO y UGT.
El Sindicato de Inquilinas fue el primero en impulsar la idea de una huelga general por la vivienda, pero legalmente solo los sindicatos con representación laboral pueden formalizar una convocatoria nacional de este tipo.
La última huelga general en España fue el 15 de octubre del año pasado. La convocó la CGT en protesta por la masacre israelí en Gaza. Entonces, CC OO y UGT optaron por paros parciales y movilizaciones. Para encontrar una huelga general apoyada por los grandes sindicatos hay que ir al 14 de noviembre de 2012, cuando la protesta se extendió a varios países del sur de Europa contra los recortes de la Gran Recesión. Desde 1988, CC OO y UGT han apoyado ocho huelgas generales. La próxima será la novena.
El contexto de esta convocatoria llega en plena escalada de tensión social y política por la vivienda. Ya se vio cuando el Congreso rechazó los decretos de vivienda y Junts abrió la puerta a negociar, según informó espanol.news. Ahora, la presión pasa a la calle y a los centros de trabajo. Los sindicatos quieren forzar un cambio en la política de vivienda antes de las elecciones.
La decisión de CC OO y UGT de sumarse a la huelga general marca un giro en la respuesta sindical a la crisis de la vivienda. La patronal se mantiene alerta, el Gobierno actúa con cautela y la oposición busca sacar partido del conflicto. En este escenario, la vivienda se convierte en el eje de la confrontación social y política en España. La convocatoria de huelga general anticipa semanas de máxima tensión en la agenda nacional.