Pakistán intensifica la mediación entre EE.UU. e Irán en medio de amenazas. Pakistán busca acelerar el diálogo entre Estados Unidos e Irán pese al aumento de la tensión. Teherán se negó a retirar uranio enriquecido y Washington amenaza con ataques. La situación impacta en los precios y el mercado energético.
Pakistán ha intensificado bruscamente su actividad diplomática para desbloquear las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, que quedaron estancadas tras el endurecimiento de la postura de Teherán respecto a su programa nuclear. Según informa Reuters, el mando militar de Pakistán está considerando la posibilidad de una visita urgente a Teherán para una mediación directa, mientras que el ministro del Interior ya ha mantenido reuniones en la capital iraní. El objetivo principal es acelerar el intercambio de señales entre las partes, antes de que Washington opte por un escenario de fuerza.
La situación se complicó después de que el líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jamenei, prohibiera la exportación de las reservas de uranio enriquecido del país, como respuesta contundente a la exigencia de Estados Unidos. En este contexto, el presidente Donald Trump indicó que estaba dispuesto a esperar la respuesta de Teherán solo por un tiempo limitado, aunque no descarta nuevos ataques. Según él, si no llegan las “respuestas correctas”, la decisión podría tomarse muy rápidamente.
Irán, por su parte, planteó a Estados Unidos un paquete de condiciones que Washington ya había rechazado previamente: control sobre el estrecho de Ormuz, compensaciones por daños, levantamiento de sanciones, descongelación de activos y retirada de tropas americanas. Al mismo tiempo, los militares iraníes advirtieron que, en caso de un nuevo ataque, el conflicto podría extenderse más allá de la región. El estrecho de Ormuz, por donde transita una parte significativa del suministro mundial de petróleo y gas, permanece prácticamente cerrado desde hace casi tres meses, lo que impulsa al alza los precios globales y aumenta la presión inflacionaria.
Según los medios iraníes, algunos buques logran obtener permiso para atravesar el estrecho, pero su número es varias veces menor que lo habitual. Irán declaró estar dispuesto a abrir el paso para países “amigos”, aunque bajo sus propias condiciones, incluyendo posibles tasas por tránsito, un punto que genera fuerte rechazo por parte de Estados Unidos. La Agencia Internacional de la Energía advirtió que, ante el pico de demanda veraniega y la falta de nuevos suministros desde Oriente Medio, el mercado podría entrar en una zona crítica en los próximos meses.
Las autoridades de Estados Unidos e Israel insisten en el desmantelamiento total de los programas nuclear y de misiles de Irán, así como en el cese del apoyo a grupos proxy en la región. Sin embargo, según CNN, Irán mantiene reservas de uranio enriquecido y ha reanudado la producción de drones incluso en condiciones de tregua. Como señala Reuters, las negociaciones siguen siendo extremadamente complejas y la crisis energética ya se siente en el mercado global.
Para España, la situación en torno al Estrecho de Ormuz y el programa nuclear iraní tiene un impacto directo: el país depende de la importación de recursos energéticos, y el aumento de los precios mundiales del petróleo y el gas influye directamente en el coste del combustible, la inflación y los gastos de los hogares. Según la Agencia Internacional de la Energía, en 2025 hasta el 20% de los suministros globales de petróleo pasaban por el Estrecho de Ormuz, y cualquier interrupción en esa región se refleja rápidamente en los mercados europeos. Ante la creciente incertidumbre, las autoridades españolas siguen de cerca la evolución de los acontecimientos y preparan medidas de apoyo para los sectores económicos más vulnerables.