España tras Franco: por qué la democracia no llegó de inmediato. En 1975, los españoles se enfrentaron a una inesperada incertidumbre tras la muerte de Franco. Ni los partidarios del régimen ni sus detractores estaban preparados para el cambio. Descubre en nuestro reportaje por qué la democracia no se instauró de forma inmediata.
Cuando en noviembre de 1975 falleció Francisco Franco, España se encontró en una situación que no se podía calificar ni de alegría ni de luto. Para millones de ciudadanos, la realidad a la que estaban acostumbrados se desmoronó, pero no la sustituyó una sensación de alivio. Quienes habían crecido bajo el régimen autoritario no concebían otro modo de vida. Ese día, en todo el país reinaba una atmósfera de desconcierto y ansiedad, no de júbilo ni duelo.
Las largas décadas de dictadura forjaron en los españoles una percepción particular del poder y el orden. Muchos veían el sistema existente como una parte inseparable de su vida cotidiana, y no como algo pasajero. Incluso quienes se oponían al régimen dudaban de que el cambio trajera algo mejor. La sociedad carecía de una visión unánime sobre el futuro, lo que solo aumentaba la sensación de incertidumbre.