La clave para entender las estelas prehistóricas ibéricas no vino de un laboratorio, sino del terreno: tres piedras talladas encontradas en Las Capellanías (Cañaveral de León, Huelva) han permitido a los arqueólogos reconstruir el sentido original de estos monumentos tras más de un siglo de conjeturas. Su posición, asociada tanto a tumbas como a un antiguo camino, ha roto el círculo de hipótesis sin pruebas claras.
Durante años, la función de las estelas del suroeste peninsular estuvo rodeada de dudas. Muchas aparecieron fuera de contexto, desplazadas por el tiempo o por la acción humana, lo que impedía saber si marcaban tumbas, caminos o límites. El yacimiento de Las Capellanías ha cambiado esto: aquí, las tres piezas se localizaron en relación directa con sepulturas y una vía antigua, lo que permite hablar de un uso funerario y de señalización territorial al mismo tiempo, al menos en este lugar.
Los arqueólogos recuperaron aproximadamente 2,5 kg de huesos cremados, pertenecientes al menos a 14 individuos, en el yacimiento de Las Capellanías.
Patrones que se repiten
La primera estela apareció en 2018, junto a la estructura funeraria número 6 y bajo el trazado del camino. La segunda, en 2022, estaba boca abajo dentro del túmulo de la estructura 1, justo en el borde de la vía. La tercera cubría parte de la estructura 12, a seis metros al sur del corredor. El patrón se repite y refuerza la idea de que estas piedras marcaban tanto el lugar de enterramiento como el paso de personas y mercancías.
El equipo, con especialistas de las universidades de Sevilla, Durham, Southampton, Huelva y Gotemburgo, excavó 1.250 metros cuadrados e identificó 18 estructuras funerarias, de las que ocho se excavaron por completo. Entre los materiales recuperados hay cerámicas locales y de influencia fenicia, fíbulas, cinturones, un pendiente de plata, cuentas de vidrio y cornalina, objetos de aseo y un cuchillo de hierro. Los restos óseos cremados corresponden a al menos 14 personas, aunque el estado de conservación no permitió determinar su sexo.
Según la publicación en la revista científica Antiquity, la excavación en Las Capellanías permitió por primera vez asociar de manera directa estelas prehistóricas con tumbas y un antiguo corredor, aportando pruebas materiales de su doble función funeraria y de señalización territorial. Este avance ha sido posible gracias al análisis conjunto de todo el yacimiento, lo que representa un caso excepcional en la arqueología de la península ibérica.
Más que tumbas
Las estelas no solo señalaban tumbas. Su cercanía al camino sugiere que también servían como hitos visibles para quienes transitaban la ruta, que siglos después sería descrita por el geógrafo Al-Idrisi como vía de comunicación entre Sevilla y Badajoz. Los investigadores sostienen que este corredor ya era importante en el segundo y primer milenio antes de Cristo, mucho antes de la época medieval.
Los símbolos grabados en las piedras y los objetos hallados muestran conexiones culturales con otras regiones de las cuencas del Guadalquivir, Guadiana y Tajo. Las estelas de este tipo se concentran en el suroeste de la península, lo que refuerza la idea de un espacio de intercambio y memoria colectiva.
Clasificaciones en revisión
La segunda estela encaja en la categoría tradicional de "guerrero", mientras que la primera y la tercera se asocian al grupo "diademado" o "con tocado". Sin embargo, la tercera pieza desafía estas etiquetas: combina tocado, armas y genitales masculinos, lo que obliga a revisar la división rígida entre figuras masculinas y femeninas. La Universidad de Sevilla ya ha señalado la importancia de este hallazgo para repensar las clasificaciones habituales.
Un uso prolongado
Las Capellanías no fue un enclave estático. El yacimiento muestra uso funerario desde la Edad del Bronce (2200-1550 a.C.) hasta periodos posteriores, con enterramientos de cremación datados entre 800 y 550 a.C. La mezcla de cerámicas hechas a mano y recipientes de torno fenicio evidencia la convivencia de tradiciones y la llegada de influencias externas.
El análisis conjunto, publicado en la revista científica Antiquity, aporta el contexto arqueológico que faltaba para entender la relación entre estelas, tumbas y caminos. Una investigación previa en PLOS ONE ya había apuntado en esta dirección, pero ahora el conjunto de pruebas es mucho más sólido.
Aun así, los propios autores advierten que no todas las estelas ibéricas pueden interpretarse igual. Muchas siguen sin contexto arqueológico fiable y pudieron tener usos distintos según el lugar y la época. La cronología individual de las piezas de Las Capellanías tampoco está cerrada, pero el yacimiento ofrece una referencia excepcional para futuras investigaciones.
El hallazgo en Huelva obliga a revisar la visión sobre el papel de las estelas en la península ibérica. La combinación de función funeraria y señalización territorial, demostrada aquí con pruebas materiales, desmonta décadas de especulación y muestra cómo la arqueología de campo puede cambiar la narrativa histórica. El caso de Las Capellanías es ahora una referencia clave para el estudio de estos monumentos y deja claro que, en arqueología, el contexto lo es todo.