En la necrópolis de Ciudad Real hallado amuleto egipcio con nombre de faraón. En la necrópolis de El Toro se ha encontrado un escarabeo egipcio con el nombre de un faraón. Expertos consideran que el artefacto llegó a España a través de los fenicios. El hallazgo cambia la visión sobre las conexiones entre antiguas civilizaciones.
En la necrópolis de El Toro, situada en el municipio de Alcubillas (Ciudad Real), los arqueólogos han hallado un amuleto egipcio único: un escarabeo con el nombre de un faraón. Según los especialistas, el hallazgo data de los siglos VII–VI a.C. y apunta a complejas rutas comerciales que conectaban Egipto, asentamientos fenicios y el centro de la península ibérica.
El artefacto fue encontrado en una de las tres urnas de la denominada tumba 5. En su interior también se hallaron restos de una mujer joven, indicios de cremación a alta temperatura, fragmentos de carbón, dos cuentas de vidrio y dos láminas de cobre. El propio escarabeo está hecho de fayenza azul, tiene una longitud de apenas 1,5 cm y un peso de 1,26 gramos. En la base del amuleto se conserva una inscripción en jeroglíficos — p-s-m-T-k, que corresponde al nombre Psamético, conocido en fuentes grecorromanas como Psamético.
Los investigadores señalan que escarabeos similares con este nombre se han encontrado principalmente en asentamientos fenicio-púnicos del Mediterráneo. Esto permite suponer que el amuleto fue fabricado en la zona de Menfis o Naucratis y llegó posteriormente a España a través de contactos comerciales con los fenicios. Objetos análogos se han hallado en Israel, Cartago, Cerdeña y Gibraltar, lo que confirma la amplia difusión geográfica de este tipo de artefactos.
Según los arqueólogos, el escarabeo pudo servir no solo como símbolo de estatus, sino también como un objeto protector para su portador tanto en vida como después de la muerte. En el caso de la necrópolis de El Toro, la cremación de la mujer pudo haber formado parte de un ritual de purificación, durante el cual el cuerpo era envuelto en un sudario y adornado con objetos, muchos de los cuales no se han conservado debido al fuego.
El hallazgo en Alcubillas es uno de los pocos casos en los que un amuleto egipcio ha sido descubierto en un contexto arqueológico cerrado, lo que permite fecharlo y analizar su recorrido con mayor precisión. Como señala el profesor de la Universidad Complutense Luis Benítez de Lugo, este tipo de objetos suelen encontrarse fuera de su lugar original de enterramiento, lo que dificulta su estudio. Es importante señalar que fue una mujer quien poseía este amuleto, lo que aporta detalles relevantes para el estudio del papel de la mujer en la sociedad de los oretanos.
El interés por los artefactos antiguos crece en España: recientemente se halló en Castellón el mayor conjunto de cascos medievales, lo que también ha generado debates sobre el origen y la difusión de tecnologías militares. Más información sobre este hallazgo de armamento del siglo XIV en el artículo sobre los raros cascos cerca de la costa de Benicarló.
Para referencia: la necrópolis de El Toro ocupa unos 8.000 metros cuadrados y pertenece al territorio de la antigua Oretania. Durante las excavaciones de 2016–2017 se identificaron 12 enterramientos, cinco de los cuales contenían urnas de cerámica. El descubrimiento de un escarabeo egipcio en esta región subraya la relevancia de España como parte de las antiguas rutas comerciales y culturales del Mediterráneo.