Escándalo en Sevilla: acusan a una forense de humillar a víctimas de violencia sexual. En Sevilla, una médica forense está acusada de ejercer presión psicológica sobre víctimas de violencia sexual. Algunas mujeres retiraron sus denuncias tras sus declaraciones. El juicio comienza mañana.
En Sevilla se desarrolla un sonado juicio: una médica del Instituto de Medicina Legal se encuentra en el banquillo de los acusados, acusada de maltrato hacia mujeres que acudieron en busca de ayuda tras sufrir agresiones sexuales. Según la acusación, entre 2019 y 2022 no solo no brindó apoyo a las víctimas, sino que prácticamente las responsabilizaba de lo ocurrido, provocando que algunas renunciaran a presentar denuncias.
En lugar de seguir los protocolos establecidos y ofrecer el acompañamiento necesario, la especialista emitía comentarios duros, cuestionando la versión de las víctimas e insinuando su culpabilidad. Como resultado, mujeres en estado de shock y vulnerabilidad enfrentaban una presión psicológica añadida directamente en el hospital. En algunos casos, esto las llevó a desistir de actuar contra sus presuntos agresores.
Tres casos que conmocionaron la ciudad
El primer incidente tuvo lugar en el otoño de 2019, cuando una joven acudió al hospital Virgen Macarena tras ser agredida por un conocido. En vez de realizar una exploración profesional y recoger pruebas, la médica la criticó por su comportamiento y apariencia, culpándola de lo sucedido. La joven se marchó sin atreverse a presentar una denuncia.
El segundo caso ocurrió en octubre de 2022. Una joven, encontrada inconsciente cerca de una discoteca y sin ropa interior, fue recibida por la médica con desconfianza y sarcasmo, insinuando que ella misma tenía la culpa de lo sucedido por su comportamiento y vestimenta. Estas palabras fueron pronunciadas cuando la víctima estaba desorientada y no recordaba los detalles de lo ocurrido.
El tercer episodio tuvo lugar en noviembre de ese mismo año. Una joven denunció una agresión por parte de un taxista, pero en vez de recibir apoyo, fue confrontada con preguntas que ponían en duda su relato y sus motivos. La médica insistió en que la víctima podría haber provocado la situación y no creyó en la falta de consentimiento ante las acciones del hombre. Finalmente, esta víctima también desistió de acudir a la policía.
El juicio y sus consecuencias
La fiscalía solicita tres años de prisión para la acusada por ejercer presión moral sobre las víctimas, lo que se considera una grave infracción por parte de una funcionaria pública. A pesar de la gravedad de los cargos, la médica continúa trabajando en el sistema judicial de Sevilla, aunque ahora sus funciones están limitadas y no implican contacto con víctimas.
Este caso provocó una fuerte reacción social y puso en duda la eficacia del sistema de apoyo a víctimas de violencia sexual en España. Muchos se preguntan cómo una actitud así pudo quedar impune durante tanto tiempo y por qué las víctimas deben enfrentarse a la desconfianza incluso por parte de quienes deberían protegerlas.
Cuestiones de confianza y cambio
El caso de la forense de Sevilla ha reavivado el debate sobre la necesidad de reformas en la atención a las víctimas de violencia. La sociedad exige no solo un castigo justo para los responsables, sino también una revisión en la formación de los profesionales, para evitar que situaciones similares se repitan. El proceso judicial promete ser un paso clave en la defensa de los derechos de las víctimas y en la mejora de los estándares de ética profesional en España.