Un menor de 10 años fue dejado accidentalmente en una estación de servicio de Cáceres. El padre recorrió 140 kilómetros antes de ser detenido por la Guardia Civil. El incidente resalta la importancia de revisar a los ocupantes antes de reanudar la marcha.
Un incidente inusual en la autovía A-66, a la altura de Aldea del Cano (Cáceres), ha puesto en primer plano la importancia de la atención durante los viajes familiares. Un padre, acompañado de su hijo de diez años, otro menor de siete y un amigo, reanudó la marcha tras una parada en una gasolinera sin percatarse de que el mayor de los niños no había vuelto al vehículo. El olvido se mantuvo durante 140 kilómetros, hasta que la Guardia Civil intervino tras recibir el aviso de un trabajador de la estación de servicio.
El suceso ocurrió sobre las 20:30 horas del domingo, cuando las cámaras de seguridad captaron cómo el menor se bajaba del coche y no regresaba. Ninguno de los adultos ni el hermano menor notaron la ausencia. La alerta del empleado permitió a la Guardia Civil activar un dispositivo de búsqueda, localizando el vehículo cerca de Hervás, también en Cáceres, casi dos horas después del inicio del trayecto.
Durante el tiempo que duró la búsqueda, el niño permaneció bajo la custodia de los agentes en la gasolinera, a la espera de reencontrarse con su familia. La intervención rápida evitó que la situación se agravara y permitió que el menor estuviera seguro en todo momento. La Guardia Civil ha recordado la necesidad de comprobar siempre que todos los ocupantes han regresado al vehículo antes de continuar el viaje, especialmente cuando se viaja con niños.
Este tipo de incidentes, aunque poco frecuentes, subrayan la importancia de la vigilancia en desplazamientos familiares y la utilidad de los sistemas de seguridad y vigilancia en áreas de servicio. En España, las estaciones de servicio en autovías suelen contar con cámaras y personal atento, lo que facilita la rápida detección de situaciones anómalas. Según datos del Ministerio del Interior, los olvidos de menores en áreas de descanso son excepcionales, pero cada año se registran varios casos similares, generalmente resueltos sin consecuencias graves gracias a la intervención de las fuerzas de seguridad. La colaboración entre empleados de estaciones y la Guardia Civil resulta clave para evitar riesgos mayores y garantizar la seguridad de los menores en carretera.