Waheed Mumtaz, pastor en Bédar, se enfrentó a un incendio forestal para proteger sus cabras. Sin seguro y con toda su economía en juego, logró salvar casi todo el rebaño. El fuego amenaza la ganadería local.
Un incendio forestal en Los Gallardos obligó a Waheed Mumtaz, pastor de origen paquistaní y residente en Bédar, a tomar una decisión extrema: quedarse junto a su rebaño de 720 cabras mientras las llamas se acercaban peligrosamente a su explotación. El fuego, que se propagó rápidamente y afectó especialmente a la zona de Bédar, puso en riesgo no solo la vida de los animales, sino también la única fuente de ingresos de su familia.
La situación se agravó cuando el humo y las llamas alcanzaron los terrenos donde Waheed y su hermano Khaward trabajaban. Junto a un operario, intentaron contener el avance del incendio con medios precarios: una manguera sin presión y un cubo de agua. A pesar del peligro, Waheed decidió no abandonar la nave donde guardaba a las cabras, consciente de que perder el rebaño supondría la ruina para su familia, compuesta por cinco personas, entre ellas un hermano enfermo y un hijo pequeño.
La falta de seguro agravaba la situación. Según relata Waheed, solo accedió a evacuar cuando la Guardia Civil se lo ordenó a las diez de la noche, coincidiendo con el hallazgo de los primeros cadáveres calcinados en los alrededores. A las cinco de la mañana, regresó a la granja y comprobó que la mayoría de los animales habían sobrevivido, aunque lamentó la pérdida de su cabra favorita, que no volvió.
El impacto del incendio no se limitó a la amenaza inmediata. Waheed calcula que ha perdido entre 1.500 y 2.000 litros de leche, ya que las cabras no pudieron ser ordeñadas a tiempo, lo que aumenta el riesgo de mastitis y puede afectar la producción futura. El daño económico es considerable y la incertidumbre sobre la recuperación del rebaño persiste.
La tragedia en Bédar ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de los pequeños ganaderos ante catástrofes naturales. El caso de Waheed se suma a otros episodios recientes en la zona, donde la gestión de la emergencia ha sido clave. De hecho, la actuación de las autoridades locales fue determinante, como se refleja en la evacuación organizada por el alcalde de Bédar, descrita en un reportaje sobre la respuesta municipal ante el incendio.
En Andalucía, los incendios forestales representan una amenaza recurrente para la ganadería extensiva, especialmente en zonas rurales con escasos recursos. La falta de seguros agrarios y la dependencia directa de la producción animal hacen que situaciones como la vivida por Waheed Mumtaz tengan consecuencias graves para la economía familiar y el tejido rural. Según datos oficiales, la provincia de Almería ha registrado en los últimos años varios episodios de incendios que han afectado tanto a explotaciones agrícolas como ganaderas. La experiencia de Waheed ilustra los desafíos a los que se enfrentan quienes apuestan por mantener la actividad ganadera en entornos cada vez más expuestos a riesgos climáticos y falta de protección.