Dos bomberos condenados por la muerte de un compañero en Vilanova i la Geltrú. En Cataluña, un tribunal ha condenado a dos bomberos por la muerte de un compañero durante un incendio. Admitieron haberlo olvidado dentro de un almacén en llamas. La decisión judicial subraya la importancia de cumplir los protocolos de seguridad.
En Cataluña, el tribunal de la ciudad de Vilanova i la Geltrú declaró culpables a dos bomberos por la muerte de su compañero durante la extinción de un incendio en un almacén industrial. El incidente ocurrió el 17 de junio de 2021: un empleado de 30 años falleció tras quedar solo en una sala llena de humo, mientras el resto del equipo abandonó el edificio sin darse cuenta de su ausencia.
El proceso judicial concluyó con la declaración de culpabilidad de ambos acusados. El cabo del parque municipal de bomberos, I.B.B., fue sancionado con una multa de 15 meses a razón de 10 euros diarios (un total de 4.500 euros). El segundo condenado, M.J.F.C., deberá pagar 12 euros diarios durante el mismo periodo (5.400 euros). Ambos reconocieron que no supervisaron la composición del grupo y violaron reglas clave de seguridad.
Según los documentos del caso, la víctima y uno de los acusados ingresaron primero en el almacén, pero debido al denso humo y a las altas temperaturas no lograron localizar el foco del incendio y tuvieron que salir. Posteriormente regresaron al interior junto a otros dos bomberos. En un momento dado, la víctima pidió cambiar de posición pero, por razones que no han sido determinadas, no logró mantener contacto con la manguera, que servía de referencia en condiciones de visibilidad nula. Como consecuencia, perdió el contacto con el grupo y quedó desorientado dentro del local.
Cuando la temperatura y el humo alcanzaron niveles críticos, el cabo ordenó evacuar el edificio. Cuatro bomberos salieron sin darse cuenta de que uno de ellos se había quedado dentro. La víctima intentó encontrar la salida por sí misma, guiándose por las paredes, pero debido a la falta de oxígeno en el aparato respiratorio y a las condiciones extremas, perdió el conocimiento y falleció. Su cuerpo fue hallado casi una hora después, cuando otros bomberos llegaron para ventilar el local.
El tribunal señaló que el cabo, experimentado, violó gravemente las instrucciones internas, que exigen mantener comunicación constante entre los miembros del equipo y controlar el número de personas al entrar y salir de la zona de peligro. Además, no se organizó una zona de control donde los bomberos debían dejar sus identificaciones antes de ingresar al área peligrosa. Por ello, nadie del resto del personal supo de la desaparición del compañero hasta el desenlace trágico.
El caso de Vilanova i la Geltrú se convirtió en uno de los más mediáticos para los servicios de bomberos de Cataluña en los últimos años. Volvió a poner sobre la mesa la necesidad de cumplir estrictos protocolos de seguridad y de supervisar las acciones de los equipos en situaciones de emergencia. Como comparación, en la región se debaten regularmente cuestiones de responsabilidad y disciplina en los servicios de emergencia, como también ocurrió en otros casos destacados, por ejemplo, ante el aumento de la competencia entre fuerzas políticas en Cataluña, según se informaba anteriormente en el reportaje sobre el equilibrio político en la región.
Según RUSSPAIN, en España existe un estricto sistema de control interno para los cuerpos de bomberos, que prevé la formación obligatoria de pequeños equipos y la comunicación constante entre sus miembros. El incumplimiento de estas normas puede acarrear consecuencias disciplinarias y penales, como lo demuestra este caso. En los últimos años, en el país ha aumentado la atención a las cuestiones de seguridad laboral, especialmente en sectores con alto riesgo para la vida.