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Una cisterna de placas de cemento permitió almacenar agua hasta ocho meses

Laura Castillo Español.News

Publicado por Laura Castillo

Una cisterna de placas de cemento permitió almacenar agua hasta ocho meses Español.News
Una cisterna de placas de cemento permitió almacenar agua hasta ocho meses

Analfabeto de Brasil creó una tecnología que salvó a miles de familias de la sequía. Manoel Apolônio de Carvalho, sin saber leer ni escribir, ideó una sencilla estructura para recolectar agua de lluvia. Su invento cambió la vida de miles de familias en la región seca de Brasil y se convirtió en parte de un programa nacional para combatir la escasez de agua.

Manoel Apolônio de Carvalho, conocido en su estado natal de Bahía como Nel, creció en un entorno donde el agua era un lujo. En la década de 1930, su familia de once personas vivía en una aldea sin suministro de agua: para conseguir agua debían caminar kilómetros bajo el calor, y bañarse era un acontecimiento poco frecuente. Según él mismo relata, su madre sufría por no poder ofrecer a sus hijos ni lo más básico.

En busca de trabajo, Nel se trasladó a São Paulo, donde consiguió empleo como ayudante de albañil. Allí fue donde vio por primera vez cómo el cemento podía retener el agua: en la construcción de una piscina. Esta idea sencilla fue la base de su futuro invento: si una piscina no gotea, entonces es posible construir un depósito de agua de lluvia que ayude a sobrellevar la sequía.

Una solución sencilla para un problema complejo

La cisterna de Nel Carvalho se ensambla a partir de placas de cemento prefabricadas, que se instalan directamente en el terreno. El agua de lluvia que cae sobre el techo se canaliza hacia el depósito a través de canaletas, donde puede almacenarse hasta 16 000 litros, cantidad suficiente para que una familia de cinco personas viva sin fuentes externas de agua hasta ocho meses. Para explotaciones más grandes se desarrollaron modelos de mayor capacidad, de hasta 60 000 litros.

El agua del depósito se extrae con una bomba o con un simple cubo atado a una cuerda. La estructura es sencilla, no requiere un mantenimiento complejo y puede ensamblarse incluso en las zonas más remotas donde no existe suministro centralizado de agua.

Una tecnología que cambió vidas

La invención de Nel Carvalho se convirtió en la base de un amplio programa estatal llamado «Un Millón de Cisternas», dirigido a combatir la escasez crónica de agua en las regiones del noreste de Brasil. Gracias a esta tecnología, miles de familias pudieron permanecer en sus hogares sin verse obligadas a abandonar sus tierras debido a la sequía.

Solo décadas después de crear su cisterna, Nel obtuvo el reconocimiento oficial: en 2014, el Ministerio de Desarrollo Agrario de Brasil premió por primera vez a un inventor civil por su aporte a la solución de uno de los principales problemas sociales del país. El propio Carvalho admitió que no esperaba tal reconocimiento: «No creía que alguien notaría lo que hice. Pero ahora sé que fue importante para la gente».

Según Talent24h, la tecnología de Nel Carvalho se ha convertido en un ejemplo de cómo una solución de ingeniería sencilla puede cambiar la vida de toda una región. Hoy en día sistemas similares se utilizan no solo en Brasil, sino también en otros países con clima árido, donde el acceso al agua sigue siendo un desafío para millones de personas.

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