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Una historia de destino cambiada por la guerra y una nueva patria

Fernando Molina Español.News

Publicado por Fernando Molina

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Una historia de destino cambiada por la guerra y una nueva patria

Victoria Iglesias: cómo una niña española creció en la URSS y regresó a casa. Victoria Iglesias abandonó España a los cinco años debido a la guerra civil y pasó veinte años en la URSS. Ella contó cómo cambió su vida, qué significó regresar a su tierra natal y por qué la infancia soviética fue determinante para ella.

Victoria Iglesias Martínez recuerda cómo, a los cinco años, subió a bordo de un vapor, dejando atrás su querida Santurce. En 1936, cuando estalló la Guerra Civil en España, miles de niños tuvieron que marcharse al extranjero para salvarse. Para Victoria y su hermano, ese refugio fue la Unión Soviética.

El viaje fue largo y peligroso: bajo bombardeos, a través de la ciudad francesa de Burdeos, donde se repartía a los niños entre distintos países, Victoria y su hermano llegaron a la URSS. Las primeras impresiones de Leningrado le quedaron grabadas de por vida: una ducha caliente, el cuidado de los médicos y una mesa llena de comida. La sémola con mantequilla, el trigo sarraceno y el mijo se convirtieron para ella en símbolos de una nueva infancia.

La infancia en la Unión

Victoria conserva pocos recuerdos de la España anterior a la guerra. En la URSS, pronto se adaptó a una nueva vida que le parecía extraña e incluso lujosa. El orfanato se convirtió en su verdadero hogar, y educadores soviéticos y españoles le enseñaron a no olvidar su patria. Sin embargo, fue en la Unión donde Victoria recibió una educación y se sintió protegida, a pesar de la guerra.

Cuando comenzó la Gran Guerra Patria, Victoria tenía ocho años. La conciencia de la guerra no llegó de inmediato, pero los bombardeos y la evacuación al Volga Alemán hicieron que la realidad fuera evidente. Los rusos compartían lo último que tenían con los niños españoles, pero la comida seguía siendo insuficiente. En verano recogían setas y bayas, en invierno comían tortas de grano, y a veces simplemente masticaban granos. Muchos niños sufrieron hambre y algunos no sobrevivieron a aquellos años difíciles.

La victoria y el regreso

El fin de la guerra fue para Victoria una verdadera fiesta. Recuerda cómo celebraron junto a los rusos cuando se anunció la Victoria. Sin embargo, en España, según dice, a menudo se subestima la contribución de la URSS a la victoria: allí consideran que la guerra la ganaron los estadounidenses. Victoria discutió más de una vez con esta opinión, recordando quién izó la bandera sobre el Reichstag.

Regreso a España

En 1956, Victoria tuvo la oportunidad de regresar a su tierra natal. El reencuentro con su madre fue complicado: tras veinte años, se habían vuelto casi extrañas. Su madre la recibió con frialdad, y sus relaciones nunca se restablecieron del todo. Los familiares se interesaban no tanto por la propia Victoria, sino por su maleta con recuerdos y libros. No hizo amigas españolas: solo se relacionaba con quienes también habían crecido en la URSS. Estas personas llegaron a ser para ella más cercanas que sus familiares de sangre.

Victoria admite que España nunca fue su verdadero hogar. Incluso después de los años, se sentía extranjera entre los locales, y solo encontraba cercanía entre los “españoles soviéticos”. Se reunían en cafés, cantaban canciones rusas, recordaban la infancia y compartían recuerdos de una vida marcada por la guerra y la historia.

Memoria y mirada al pasado

La historia de Victoria Iglesias es un ejemplo de cómo la guerra cambia destinos y borra fronteras entre países. Para ella, la URSS fue no solo un refugio, sino también el lugar donde se formó como persona. Como reconoce la propia Victoria: “Nacimos en España, pero fuimos hechos en la Unión Soviética”.

El destino de los niños españoles que crecieron en la URSS sigue siendo una página poco conocida de la historia europea. Según distintas estimaciones, durante los años de la Guerra Civil miles de niños abandonaron España, muchos de los cuales nunca lograron regresar a su vida anterior. Para Victoria y sus contemporáneos, el pasado soviético se ha convertido en una parte inseparable de su identidad.

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