El Gobierno de Aragón ordena evacuar Uncastillo ante el avance del incendio. Más de 4.500 hectáreas ya han sido arrasadas. Los desalojados se trasladan a Ejea de los Caballeros y Zaragoza.
El incendio que afecta a la comarca de las Cinco Villas, en Zaragoza, ha obligado este jueves a evacuar de forma preventiva Uncastillo, el quinto núcleo urbano desalojado desde que comenzó el fuego en el término municipal de Orés. La decisión del Gobierno de Aragón llega tras una noche de incertidumbre y ante la amenaza directa de las llamas, que ya han devastado más de 4.500 hectáreas según el Centro de Crisis. Los casi 600 habitantes de Uncastillo recibieron la alerta ES-Alert poco después de las once de la mañana, en un contexto de fuerte viento del sur que dificulta las labores de extinción y acelera la propagación del fuego.
La evacuación afecta tanto a la población general como a los 40 residentes de la residencia de mayores de Uncastillo, que serán trasladados a un centro en Zaragoza. El resto de vecinos será acogido en el Casino de Ejea de los Caballeros, donde ya se encuentran realojadas otras 80 personas procedentes de Luesia, Asín y Orés, desalojadas el miércoles y que han pasado la noche en el polideportivo local. El operativo de emergencia se mantiene activo ante la posibilidad de que el fuego siga avanzando y obligue a nuevas evacuaciones en la zona.
El viento, con rachas intensas, complica el trabajo de los equipos de extinción y ha sido determinante en la decisión de evacuar Uncastillo por precaución. Las autoridades insisten en la importancia de actuar con rapidez para evitar riesgos mayores, especialmente en núcleos rurales donde la proximidad del fuego puede poner en peligro tanto viviendas como infraestructuras esenciales. La situación recuerda a otros episodios recientes en la provincia, como el avance del fuego en Asín, que dejó viviendas dañadas y carreteras cortadas, según se detalla en un informe sobre los daños y evacuaciones en la zona.
El incendio de las Cinco Villas se suma a una serie de siniestros forestales que han afectado a Aragón en los últimos años, en un contexto de veranos cada vez más secos y ventosos. La comarca, de gran valor histórico y natural, enfrenta ahora el reto de proteger tanto a su población como a su patrimonio. Las autoridades autonómicas mantienen el despliegue de medios terrestres y aéreos, mientras se evalúa la evolución del fuego y se preparan posibles nuevas medidas de emergencia. La prioridad sigue siendo la seguridad de los vecinos y la protección de los recursos locales ante una situación que, por el momento, sigue sin estar bajo control.