El eclipse solar provocó un aumento de consultas en urgencias oftalmológicas en varias regiones. Sin embargo, apenas se han detectado casos graves. Los síntomas más comunes fueron leves molestias oculares.
El reciente eclipse solar llevó a numerosos hospitales españoles a reforzar sus servicios de urgencias oftalmológicas ante la posibilidad de lesiones por exposición directa al Sol. Aunque en la mayoría de los centros la actividad se mantuvo dentro de lo habitual, algunos hospitales, como el Gregorio Marañón de Madrid, experimentaron un incremento notable en el número de consultas relacionadas con molestias oculares.
En el Gregorio Marañón, el volumen de atenciones oftalmológicas nocturnas pasó de la media habitual de seis a casi treinta durante la noche posterior al eclipse. Sin embargo, según el jefe de Oftalmología del hospital, José Luis Urcelay, ninguno de los casos atendidos estuvo vinculado a lesiones por mirar al Sol. Los síntomas más frecuentes fueron picores, sensación de arenilla, irritación y molestias leves, sin indicios de retinopatía solar, la lesión más temida en estos casos.
La retinopatía solar, que afecta a la mácula y puede provocar pérdida de visión central o distorsión de las imágenes, no suele causar dolor ni irritación inmediata. Los especialistas advierten que los daños reales pueden tardar horas o incluso días en manifestarse, y se presentan principalmente como alteraciones visuales: visión borrosa, manchas oscuras, sensibilidad a la luz o dificultad para leer. Ante la aparición de estos síntomas, los protocolos hospitalarios incluyen el uso de fármacos para intentar minimizar el daño.
En la Comunidad de Madrid se contabilizaron alrededor de un centenar de atenciones relacionadas con el eclipse, la mayoría por mareos, dudas o molestias leves. Solo el hospital de Torrejón reportó un caso grave de lesión ocular. En el País Vasco, Osakidetza atendió a 58 personas por posibles daños oculares, mientras que en Andalucía se registraron 44 casos, casi todos leves. Otras comunidades, como Aragón, Navarra y Murcia, informaron de cifras mucho menores y sin gravedad destacable.
Según datos recogidos por Europa Press en once comunidades autónomas, el total de consultas superó las 300, pero prácticamente todas fueron de carácter leve. Los síntomas más habituales incluyeron la aparición de manchas negras, destellos o pequeñas chispas en el campo visual, además de molestias oculares menores. Los expertos insisten en que no existen medidas preventivas más allá de evitar mirar directamente al Sol, y que el diagnóstico solo es posible cuando los síntomas se hacen evidentes.
Como contexto, la exposición directa a la radiación solar puede provocar daños irreversibles en la retina, especialmente en la mácula, responsable de la visión central. Aunque algunas lesiones pueden mejorar con el tiempo, no existe un tratamiento que garantice la recuperación total de la retina dañada. La mayoría de los afectados por retinopatía solar presentan secuelas permanentes, como manchas o distorsión en la visión. Los eclipses solares suelen generar preocupación social y un aumento temporal de consultas médicas, pero los casos graves son poco frecuentes si se siguen las recomendaciones de protección ocular.