Van Morrison actuó en Barcelona con un repertorio centrado en el blues y el rhythm and blues. El artista mostró una voz poderosa y evitó la nostalgia, apostando por temas recientes y arreglos inesperados.
Van Morrison ofreció en el Fórum de Barcelona un concierto que se alejó de la nostalgia habitual y apostó por un recorrido intenso por sus raíces musicales. El músico norirlandés, a punto de cumplir 81 años, eligió un repertorio dominado por el blues, el rhythm and blues y el jazz, dejando en segundo plano sus clásicos más reconocibles. El público, mayoritariamente adulto, presenció una actuación en la que Morrison rindió homenaje a figuras como Ray Charles y Muddy Waters, mostrando una conexión profunda con los orígenes de su carrera.
El momento más significativo llegó con If It Wasn’t For Ray, tema editado en 2025, donde el propio Morrison reconoció la influencia decisiva de Ray Charles en su trayectoria. Esta declaración, acompañada de una interpretación enérgica, marcó el tono de una noche en la que el artista se mostró más comunicativo de lo habitual, llegando incluso a pedir la participación del público en Goin’ Down Geneva/Brand New Cadillac y presentando a su banda sobre el escenario.
La puesta en escena fue sobria y eficiente, con una iluminación en tonos rojos y azules que enmarcó la actuación sin artificios. La banda, compuesta por músicos de alto nivel, acompañó a Morrison con precisión, destacando la presencia de órgano, guitarra, bajo, batería, metales y una corista. El propio Morrison alternó la voz con la armónica y el saxo, demostrando una vitalidad poco común para su edad. Su voz, lejos de mostrar signos de desgaste, sorprendió por su fuerza y matices, especialmente en temas recientes como Down To Joy y Back To Write Love Songs.
El repertorio evitó los grandes éxitos y se centró en piezas menos conocidas y en arreglos inesperados de canciones como Moondance, que apareció con un giro jazzístico. También sonaron Little Village, Foreing Window y Tore Down A La Rimbaud, junto a baladas como The Only Love I Ever Need Is You, interpretada en formato acústico y con un acercamiento al soul. Morrison mantuvo su habitual control sobre la banda, dirigiendo los solos con gestos precisos, pero también se mostró más abierto a la interacción y al disfrute colectivo.
El concierto no buscó levantar al público de sus asientos ni provocar ovaciones fáciles. Fue, más bien, un paseo pausado por el lado menos complaciente de un artista que prefiere explorar su presente musical antes que recrearse en el pasado. La despedida fue discreta: Morrison abandonó el escenario sin palabras finales, dejando que su banda prolongara Gloria entre la ovación general.
En el contexto de la escena musical actual, la actuación de Van Morrison en Barcelona destaca por su autenticidad y por la capacidad del artista para reinventarse sin perder la esencia. Este tipo de eventos, donde la música en directo se convierte en un ejercicio de memoria y renovación, contrasta con otras noticias recientes sobre la vida nocturna y la cultura urbana, como la intervención de los servicios de emergencia en Madrid tras una intoxicación, que fue reportada en un caso reciente en Puente de Vallecas.
Van Morrison, lejos de acomodarse en el repertorio fácil, sigue apostando por la honestidad artística y la exploración de sus raíces. Su paso por Barcelona confirma que, incluso en la última etapa de su carrera, mantiene una voz y una presencia escénica que lo sitúan entre los grandes referentes del blues y el jazz contemporáneo. La elección de temas recientes y la ausencia de concesiones a la nostalgia refuerzan la imagen de un músico que, como los gatos a los que se compara, actúa a su manera y exige ser aceptado tal como es.
Como dato relevante, Van Morrison es considerado uno de los artistas más influyentes del siglo XX, con una carrera que abarca más de seis décadas y una discografía que ha marcado el desarrollo del rock, el soul y el jazz. Su capacidad para fusionar géneros y reinventar su sonido ha sido reconocida internacionalmente. Barcelona, ciudad con una larga tradición de conciertos de grandes figuras internacionales, ha sido escenario de actuaciones memorables en los últimos años, consolidando su posición como uno de los principales destinos culturales de Europa. La apuesta de Morrison por un repertorio menos comercial y más introspectivo responde a una tendencia creciente entre músicos veteranos que buscan conectar con el público desde la autenticidad y la experiencia acumulada.