Hace solo unas semanas, nadie habría imaginado ver a Yulen Pereira y Jeimy Báez juntos y sonrientes celebrando el primer cumpleaños de su hijo en un parque de atracciones. Tras meses de desencuentros, reproches públicos y la polémica de una prueba de paternidad, la expareja dejó a un lado sus diferencias para compartir un momento familiar que no pasó desapercibido en los medios.
En el vídeo que circula en redes sociales, Yulen, esgrimista y habitual en la prensa del corazón, sostiene al pequeño en brazos. Jeimy Báez, creadora de contenido y exconcursante de 'GH Dúo', se une a la escena. Los tres, frente a una tarta de dos pisos en blanco y azul, soplan juntos la vela. Un gesto sencillo, pero significativo después de meses en los que la relación parental parecía rota.
La celebración incluyó paseos por la zona infantil SésamoAventura de PortAventura, un detalle destacado como símbolo de acercamiento familiar tras meses de conflicto.
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La jornada en PortAventura World fue más que un reencuentro: ambos compartieron imágenes en sus historias de Instagram, mostrando una convivencia familiar que contrasta con la frialdad de sus últimas apariciones públicas. Hasta ahora, no se había visto una foto conjunta desde que estalló la polémica sobre la paternidad y la filiación del menor.
De la polémica al reencuentro
El trasfondo de esta imagen dista mucho de ser idílico. La historia entre Yulen y Jeimy se hizo pública poco después de su ruptura, cuando Jeimy, durante su paso por 'GH Dúo', pidió una prueba de embarazo al equipo de producción. El embarazo se confirmó en televisión, en pleno directo de '¡De Viernes!', y la noticia sorprendió tanto a la audiencia como al propio Yulen, con quien ya no mantenía relación sentimental.
El nacimiento del niño en septiembre marcó el inicio de una etapa aún más tensa. Jeimy decidió afrontar la maternidad en solitario y optó porque el pequeño no llevara inicialmente el apellido de Yulen. Según la propia Jeimy, el contacto de Yulen con su hijo fue mínimo durante los primeros meses: “Antes de que naciera lo vio tres veces y después lo ha visto unas siete veces en seis meses”, explicó en televisión.
Según publica Telecinco el 3 de septiembre de 2026, la reciente aparición conjunta de Yulen y Jeimy se produce tras meses de disputas públicas y legales sobre la paternidad y la relación con el menor, sin que hasta la fecha existan declaraciones oficiales de la pareja o resoluciones judiciales sobre el caso. La información disponible proviene principalmente de sus publicaciones en Instagram y de la cobertura mediática posterior.
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La situación se complicó cuando, según Jeimy, la abogada de Yulen sugirió la conveniencia de una prueba de paternidad para regularizar la filiación. Yulen negó haber pedido la prueba por dudas sobre la paternidad y defendió que su único objetivo era formalizar la situación legal y acordar la manutención y las visitas. “Lo que intento es establecer esa filiación paternal y llegar a un acuerdo”, declaró entonces, insistiendo en que no tenía dudas sobre el niño.
Un giro en la narrativa mediática
El caso de Yulen y Jeimy no es el primero en el que una familia mediática expone sus tensiones y reencuentros ante la opinión pública. Como ocurrió con la familia de José Antonio Reyes, la imagen de unidad en un cumpleaños puede convertirse en un mensaje tan potente como cualquier comunicado oficial. En ambos casos, la foto compartida no solo busca cerrar heridas internas, sino también enviar una señal al exterior: la familia, pese a todo, sigue siendo un espacio posible de encuentro.
La exposición mediática de la ruptura y la posterior disputa legal entre Yulen y Jeimy ha llenado titulares durante meses. Las versiones enfrentadas, las declaraciones en platós y la intervención de abogados han convertido la historia en un caso de seguimiento obligado para la prensa del corazón. Sin embargo, la reciente celebración conjunta introduce un matiz inesperado: la posibilidad de una convivencia cordial, al menos de cara al hijo que comparten.
Este gesto no borra el pasado ni resuelve de golpe las diferencias, pero sí cambia el relato público. La imagen de Yulen y Jeimy soplando la vela junto a su hijo no es solo una postal familiar: es una respuesta directa a quienes daban por imposible cualquier acercamiento. En un contexto donde las disputas parentales suelen acabar en tribunales y platós, este gesto público, aunque mínimo, marca una diferencia. La crónica social, siempre atenta a los matices, sabe que a veces una foto dice más que meses de declaraciones cruzadas. Y en este caso, la noticia no es solo el cumpleaños, sino la capacidad de ambos para compartirlo, aunque sea por un día.