Palmers lucha por sobrevivir utilizando métodos poco ortodoxos

Palmers está en una verdadera crisis. El actual ejercicio financiero trae consigo unas pérdidas de millones de dos dígitos. Se cerrará una quinta parte de las sucursales en Austria, incluido el recorte de personal. La empresa tradicional quiere ahora pulir su imagen de forma inusual.

La empresa de lavandería Palmers ha atravesado una montaña rusa corporativa en los últimos años. Uno en el que la mayoría de las cosas han ido mal últimamente. La crisis del coronavirus ha tenido un impacto significativo en la empresa con sede en Viena, fundada hace 110 años. Desde entonces, todos los flujos de caja han sido negativos, las ventas están disminuyendo y se están recortando empleados. Luego está la aventurera incursión en el negocio de las máscaras protectoras Corona. Hygiene Austria, filial de Palmers, muy endeudada, se declaró en quiebra a finales de enero.

Entonces el consejo de supervisión de Palmers Textil AG tiró de la cuerda floja: los propietarios, los hermanos Luca y Tino Wieser y Matvei Hutman, tuvieron que abandonar el consejo. Janis Jung (CEO) y Kristian Radosavljevic (CFO) dirigen la empresa desde febrero. La nueva dirección de Palmers quiere dejar atrás por fin el capítulo nada glorioso de Hygiene Austria. Para lograrlo, en el presente ejercicio se han cancelado todas las cuentas pendientes de cobro, según afirma a la “prensa” el director financiero Kristian Radosavljevic.

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