Ana Peleteiro no esconde su pasión por La Roja y lanza una advertencia a su marido francés antes de la semifinal. El ambiente en su casa promete ser tan intenso como el propio partido.
En la víspera de una de las noches más esperadas para el fútbol español, Ana Peleteiro ha vuelto a demostrar que, cuando se trata de La Roja, no hay espacio para medias tintas ni siquiera en su propio hogar. La atleta gallega, medallista olímpica y una de las figuras más queridas del deporte nacional, ha dejado claro en redes sociales que su corazón late por España, aunque en casa la convivencia se tiña de rivalidad: su marido, Benjamin Compaoré, es francés y el partido de semifinales del Mundial enfrenta precisamente a ambas selecciones.
La escena en la casa Peleteiro-Compaoré promete ser digna de una película: recién convertidos en padres de su segundo hijo, León, la pareja se prepara para vivir el duelo con la tensión a flor de piel. Según recoge Divinity, Ana ha compartido un vídeo en TikTok en el que, enfundada en la equipación nacional y luciendo una de sus medallas de bronce, lanza una advertencia entre risas a su pareja: este martes, Francia queda fuera de su radar emocional. El mensaje, tan espontáneo como contundente, ha sido celebrado por sus seguidores, que no han tardado en aplaudir la naturalidad y el sentido del humor de la atleta.
Una casa dividida
La rivalidad deportiva se cuela así en la intimidad familiar, donde los ánimos estarán divididos y los gritos de apoyo se repartirán entre dos banderas. Ana Peleteiro, que ha defendido los colores de España en Mundiales, Europeos y Juegos Olímpicos, nunca ha ocultado su orgullo nacional, ni siquiera ante las críticas o los comentarios racistas que ha recibido en redes sociales. Su respuesta siempre ha sido firme: se siente profundamente española y lo reivindica cada vez que la cuestionan por su identidad. Esta noche, esa convicción se traduce en un apoyo incondicional a la selección, aunque sus hijos tengan sangre francesa y la tensión en casa sea inevitable.
El gesto que enciende las redes
El vídeo de Ana, en el que bromea sobre su nula disposición a hablar de Francia durante el partido, ha corrido como la pólvora en redes sociales. La escena, con la atleta luciendo la equipación nacional y una de sus medallas, es la mejor prueba de su compromiso y de su manera de vivir el deporte: con pasión, humor y sin renunciar a sus raíces. “Y si tiene que ganar el mejor… pues que gane España”, remata entre risas, dejando claro que, al menos por una noche, no habrá tregua en casa.
El Mundial, también una historia de familias
La expectación por el España-Francia no solo se vive en los estadios o en las calles, sino también en los hogares donde la mezcla de culturas y pasiones convierte cada partido en una pequeña batalla doméstica. Historias como la de Ana Peleteiro y Benjamin Compaoré recuerdan que el fútbol es, muchas veces, un asunto de familia y de identidad. No es la primera vez que la vida personal de los deportistas se cruza con la gran cita mundialista: otras figuras, como Jude Bellingham, también han visto cómo el apoyo familiar y las decisiones íntimas marcan su trayectoria, tal y como se relata en este análisis sobre el sacrificio familiar detrás del éxito de Jude Bellingham.
Mientras toda España sueña con la segunda estrella y los nombres de Lamine Yamal, Mikel Oyarzabal y Unai Simón resuenan en cada rincón, en Galicia la noche será especialmente intensa. Ana Peleteiro, fiel a su estilo, ha convertido la previa del partido en un episodio más de su historia personal, donde el deporte, la familia y la identidad se entrelazan con la naturalidad y el desparpajo que la han hecho única.