Las autopsias practicadas a los cuerpos de una pareja hallada sin vida en un jacuzzi de la urbanización Cap Blanc, en Cullera, han descartado cualquier indicio de homicidio y apuntan a una secuencia fatal de dos accidentes independientes. Según los informes forenses, no se detectó intervención de terceras personas, lo que permite a la Guardia Civil centrar la investigación en un fallo técnico o una indisposición repentina como origen del suceso.
El matrimonio, compuesto por una mujer irlandesa de 51 años y un hombre neozelandés de 48, fue encontrado por sus hijos menores, ambos con necesidades especiales, en el chalé de alquiler donde pasaban unos días de vacaciones. Los adolescentes, de 14 y 16 años, alertaron al propietario de la vivienda, quien contactó de inmediato con los servicios de emergencia. Cuando llegaron los equipos sanitarios y policiales, ambos adultos yacían desnudos en el jacuzzi, con lesiones leves compatibles con un esfuerzo físico intenso.
La reconstrucción de los hechos sugiere que la mujer sufrió primero un accidente en el agua, posiblemente por un fallo en el sistema de succión del hidromasaje o por una indisposición súbita que le impidió salir. Su marido, al percatarse de la situación, intentó rescatarla en una maniobra desesperada. Las marcas y arañazos en ambos cuerpos avalan la hipótesis de un intento de auxilio, según los especialistas del Instituto de Medicina Legal de Valencia.
Sin embargo, el intento de salvamento derivó en una segunda tragedia. La Guardia Civil investiga si el hombre pudo recibir una descarga eléctrica al manipular la instalación del jacuzzi estando mojado, o si fue víctima de intoxicación por vapores tóxicos acumulados en el recinto. Tampoco se descarta que el esfuerzo extremo y la tensión del momento provocaran un infarto fulminante. Las muestras de sangre, orina y vísceras han sido remitidas al Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses de Barcelona, cuyos resultados serán clave para esclarecer el desenlace.
El trabajo de campo de los equipos de Homicidios y Criminalística incluyó la recogida de muestras del agua turbia del jacuzzi, la revisión del sistema de succión y la comprobación de posibles accesos forzados o indicios criminales. También se analizaron grabaciones de cámaras de seguridad y otros elementos que, hasta ahora, refuerzan la tesis del doble accidente. Como señala LAS PROVINCIAS, la investigación se mantiene abierta a la espera de los análisis toxicológicos, que deberán responder a cuestiones como el orden de las muertes, la causa exacta y el papel del mecanismo de succión.
Este caso recuerda la importancia de la seguridad en instalaciones domésticas y turísticas, especialmente en viviendas de alquiler vacacional. En la Comunidad Valenciana, los controles sobre sistemas de hidromasaje y piscinas privadas han aumentado en los últimos años, aunque los accidentes graves siguen siendo poco frecuentes. La tragedia de Cullera se suma a otros sucesos recientes que han puesto en el foco la necesidad de revisar protocolos y normativas en alojamientos turísticos. En otro contexto, la región de Granada también ha enfrentado situaciones de emergencia, como los cientos de terremotos que obligaron a desalojar a vecinos de Las Gabias, según se recoge en un reportaje sobre evacuaciones por seísmos en Granada.
En España, la investigación de muertes accidentales en viviendas turísticas suele implicar la intervención de la Guardia Civil, forenses y técnicos especializados en instalaciones eléctricas y de agua. Los resultados toxicológicos pueden tardar varias semanas, y hasta su llegada no se descarta ninguna hipótesis técnica. El caso de Cullera ha generado inquietud entre propietarios y gestores de alquileres vacacionales, que esperan conocer si el origen estuvo en un defecto de la bañera, una sustancia en el agua o una combinación de factores imprevisibles. La resolución definitiva dependerá de los análisis en curso y de la reconstrucción precisa de los minutos críticos que acabaron con la vida de la pareja.