Nueve homicidios en Barcelona en el primer semestre de 2026, frente a cinco en 2025. La policía alerta del aumento de armas de fuego en redes criminales. Los delitos patrimoniales, en cambio, caen un 13,5%.
Barcelona ha experimentado un aumento significativo en los homicidios durante los primeros seis meses de 2026, alcanzando nueve casos frente a los cinco registrados en el mismo periodo del año anterior. Tres de estos crímenes están directamente vinculados al crimen organizado, mientras que un cuarto permanece bajo investigación con indicios similares. La preocupación crece entre las autoridades locales, que han abordado la situación en la reciente Junta Local de Seguridad celebrada en el Ayuntamiento.
La policía advierte de una tendencia preocupante: la proliferación de armas de fuego en los niveles más bajos de las redes de narcotráfico, especialmente entre organizaciones de Europa del Este. Según los Mossos d’Esquadra, el uso de armas se ha vuelto habitual tanto para proteger cargamentos de droga como para disputar territorios. En algunos casos, los homicidios son encargados desde el extranjero y ejecutados por sicarios que abandonan la ciudad tras cometer el crimen.
De los nueve homicidios cometidos en Barcelona en 2026, cinco han sido resueltos con la detención de los presuntos responsables. Sin embargo, la cifra real podría ser mayor, ya que incidentes como el tiroteo mortal en el parque de la Pegaso no se incluyen en estas estadísticas. En el conjunto de Cataluña, seis personas han sido asesinadas a tiros en lo que va de año, apenas dos menos que en todo 2025. Además, los heridos por arma de fuego han aumentado, con 18 casos hasta junio, frente a los 28 de todo el año anterior.
El análisis policial identifica cuatro perfiles que recurren a las armas de fuego: delincuentes que las emplean en robos, grupos poco sofisticados con actividad delictiva variada, personas con estilos de vida desestructurados y, sobre todo, narcotraficantes. La Junta Local de Seguridad, presidida por el alcalde Jaume Collboni y con la participación de la consejera de Interior Núria Parlon, ha puesto el foco en la respuesta policial y judicial ante este fenómeno.
En contraste con el repunte de homicidios, los delitos patrimoniales han descendido un 13,5% en Barcelona, situándose en 61.971 hechos denunciados entre enero y junio. Los hurtos, que representan el 47,2% del total de delitos, han caído un 21,1%. Las estafas, daños y robos de vehículos también muestran descensos. Los delitos relacionados con la multirreincidencia han bajado un 15,9%, y la policía ha identificado a 2.190 delincuentes activos con riesgo de persistencia.
El Ayuntamiento atribuye parte de la mejora en la lucha contra la multirreincidencia a la oficina adscrita a la fiscalía de la Guardia Urbana, que en sus primeros cuatro meses gestionó 72 expedientes. En total, las fuerzas de seguridad tuvieron conocimiento de 74.350 infracciones penales en el primer semestre, un 11,2% menos que en 2025, superando la media de descenso en Cataluña. El índice de resolución de delitos subió hasta el 38%.
En cuanto a la violencia de género, las denuncias por agresiones sexuales disminuyeron un 9,4% y los casos de violencia de género bajaron un 13,8%. Sin embargo, la violencia doméstica mostró un aumento en agresiones sexuales (de 21 a 32 casos) y homicidios (de uno a dos). Los incidentes con armas blancas también descendieron, con una reducción del 20,9% en hechos vinculados y del 29,1% en robos violentos asociados.
Por otro lado, los delitos de odio aumentaron un 64,3% respecto al año anterior. El incivismo sigue siendo un reto, con más de 51.000 incidencias gestionadas por la Guardia Urbana, principalmente por molestias en el espacio público, ruidos y problemas relacionados con establecimientos. Las intervenciones por botellón y venta ambulante también crecieron, mientras que se desactivaron 74 puntos de venta de drogas y se recuperaron 22 narcopisos.
El contexto social de Barcelona sigue siendo complejo, como se refleja en la situación de vulnerabilidad de los asentamientos precarios en Montjuïc, donde más de 200 personas sin hogar sobreviven en condiciones extremas, según un reciente reportaje sobre la realidad de los sintecho en la ciudad. Este panorama añade presión a las autoridades, que buscan equilibrar la respuesta ante el aumento de la criminalidad organizada y la mejora en otros indicadores de seguridad.
En el contexto nacional, Barcelona destaca por la reducción de delitos patrimoniales y la mejora en la resolución de casos, aunque el repunte de homicidios y la presencia de armas de fuego en el crimen organizado plantean nuevos desafíos para la seguridad urbana. La colaboración entre cuerpos policiales, fiscalía y administración local será clave para contener esta tendencia y garantizar la protección de los ciudadanos.