El peaje entre Bilbao y Vitoria seguirá activo y costará 4,20 euros por trayecto. Bizkaia introduce un máximo mensual de 35 euros para usuarios frecuentes. La medida busca ajustar tarifas y bonificaciones.
El peaje en la AP-68 entre Bilbao y Vitoria no desaparecerá tras el cambio de gestión previsto para noviembre. La Diputación Foral de Bizkaia ha confirmado que el coste ocasional del trayecto se mantendrá en 4,20 euros, mientras que los conductores habituales tendrán un límite mensual de 35 euros en desplazamientos por carreteras de pago dentro del territorio. Esta decisión, anunciada por el diputado foral de Infraestructuras, Carlos Alzaga, implica que la gestión del tramo vizcaíno pasará a manos de Interbiak a partir del 11 de noviembre.
El nuevo sistema de límites de gasto entrará en vigor el 1 de enero de 2027. Para quienes utilicen también la AP-8, AP-1 y AP-68 en Álava y Gipuzkoa, el tope mensual será de 53 euros. Según la Diputación, esta actualización supondrá un ahorro de 5 euros al mes respecto a las tarifas actuales, tanto para usuarios de Bizkaia como para quienes cruzan a otros territorios vascos.
Actualmente, el viaje entre Bilbao y Vitoria cuesta 6,85 euros, aunque el reparto de ese importe entre Bizkaia y Álava sigue siendo motivo de discrepancia. Bizkaia atribuye 4,20 euros a su tramo y 2,6 euros a Álava, mientras que la Diputación alavesa calcula 3,52 euros para su parte, dejando 3,3 euros para Bizkaia. Esta diferencia refleja la falta de consenso sobre el reparto de ingresos tras el fin de la concesión estatal.
En el resto de comunidades por donde discurre la autopista vascoaragonesa —Aragón, Navarra, La Rioja y Burgos— el peaje será gratuito. Sin embargo, tanto Bizkaia como Álava han optado por mantener el cobro, aunque con descuentos y límites. Álava prevé rebajas de hasta el 70% una vez liberada la vía, mientras que Bizkaia aplicará una reducción media del 20% para vehículos ligeros y pesados.
El tramo vizcaíno de la AP-68, de 22,3 kilómetros, es el último que quedaba por integrar en la red foral. Junto a las nuevas tarifas, se aplicará una rebaja de 5 euros en los importes máximos para conductores habituales, lo que beneficiará especialmente a quienes realizan trayectos diarios por Euskadi. El programa de bonificaciones, dotado con 11 millones de euros, ya alcanza a cerca de 29.000 usuarios y se espera que a final de año supere los 32.000 beneficiarios.
La Diputación defiende el modelo de pago por uso, argumentando que la recaudación se destina al mantenimiento de las infraestructuras y que la medida está alineada con las directrices europeas. Según fuentes forales, España es una excepción en la UE en cuanto a la gratuidad de las autopistas, ya que la tendencia europea es que pague quien utiliza y contamina.
En cuanto a la operativa, la plantilla de la concesionaria estatal AVASA se mantendrá tras el traspaso de la gestión, y por ahora seguirán funcionando las cabinas de cobro tradicionales en Bizkaia. Aunque se prevé una transición futura hacia sistemas electrónicos de pago sin barreras, como los arcos 'free flow', actualmente un 8% de los conductores sigue utilizando efectivo.
El debate sobre la movilidad y los peajes en España ha sido recurrente en los últimos años, especialmente en grandes ciudades y vías de alta capacidad. En este contexto, otras regiones han adoptado medidas de control y refuerzo del transporte, como ocurrió en Madrid durante la celebración del Mundial, donde se implementaron cortes de tráfico y dispositivos especiales de movilidad, según se detalla en el análisis sobre la gestión del tráfico en eventos multitudinarios en la capital.
La decisión de Bizkaia de mantener el peaje y establecer límites mensuales responde a la necesidad de equilibrar ingresos y facilitar el uso frecuente de las vías. El modelo de bonificaciones busca aliviar el gasto de quienes dependen del coche para sus desplazamientos diarios, mientras que la reducción de tarifas y la integración del tramo en la red foral marcan un cambio relevante en la gestión de las autopistas vascas. El caso de la AP-68 ilustra el debate nacional sobre el futuro de los peajes y la financiación de las infraestructuras viarias en España.
En España, la gestión de autopistas y peajes varía según la comunidad autónoma y el tipo de vía. La tendencia europea apunta a la implantación de sistemas de pago por uso, tanto para financiar el mantenimiento como para incentivar una movilidad más sostenible. El modelo de Bizkaia, con límites mensuales y bonificaciones, puede anticipar cambios similares en otras regiones. La evolución de los sistemas de cobro, la adaptación tecnológica y la coordinación entre territorios serán claves en los próximos años para definir el acceso y el coste de las principales rutas del país.