Cataluña afronta su tercera ola de calor del verano con restricciones en espacios naturales y 72 municipios en riesgo extremo de incendio. Las autoridades piden máxima precaución ante temperaturas que superan los 40 grados.
La tercera ola de calor del verano golpea Cataluña con fuerza y obliga a las autoridades a tomar medidas excepcionales. Setenta y dos municipios han sido declarados en situación de riesgo extremo de incendio, lo que ha llevado a restringir el acceso a varios espacios naturales clave. El Servicio Meteorológico de Cataluña (Meteocat) prevé que las temperaturas extremas se mantendrán, al menos, hasta el jueves, con registros que ya superan los 40 grados en Lleida y un ascenso térmico que se intensificará a partir del miércoles.
Durante la madrugada, los valores mínimos volvieron a subir en la mitad oeste de la comunidad, apenas un día después de una breve tregua. La llegada de una masa de aire procedente del norte de África, acompañada de polvo en suspensión, agrava la situación. Meteocat ya ha emitido avisos por noches cálidas en el sur de Cataluña y anticipa que estos avisos se ampliarán en las próximas jornadas.
La preocupación principal de las administraciones se centra en el riesgo de incendios forestales. Los Agentes Rurales han restringido el acceso a zonas como Montsec d’Ares, Montsec de Rubies, La Ribera Salada, Baronia de Rialb, Montserrat, Sant Llorenç del Munt i l’Obac, Montsant y El Montmell-Marmellar. Además, cerca de 200 municipios más se encuentran en nivel de peligro muy alto. Los bomberos han logrado estabilizar focos importantes en Camarasa (Lleida) y Mont-roig del Camp (Baix Camp) durante el fin de semana, pero la alerta se mantiene.
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha instado a la ciudadanía a extremar la prudencia y seguir las recomendaciones de los servicios de emergencia, especialmente en lo relativo a evitar las horas de máxima exposición solar y a extremar el cuidado con cualquier actividad que pueda provocar fuego. Òscar Ordeig, conseller de Agricultura y Ganadería, ha recordado a los propietarios forestales la obligación de contar con un plan de gestión para prevenir incendios y ha defendido la necesidad de facilitar tanto el cumplimiento de esta normativa como la actividad económica en los bosques.
El impacto de la ola de calor también se refleja en la salud pública. Los Mossos d’Esquadra investigan la muerte de un trabajador temporero de 64 años en Seròs (Lleida), que falleció tras sufrir un paro cardiorrespiratorio mientras recogía fruta, posiblemente a causa de un golpe de calor. El Sistema de Emergencias Médicas (SEM) atendió a 295 personas por afecciones relacionadas con el calor durante la anterior ola. Las patronales Foment y Pimec han reforzado la recomendación de adoptar medidas preventivas en las empresas, subrayando que las olas de calor son cada vez más frecuentes y prolongadas.
El fenómeno de las olas de calor y el riesgo de incendios no es exclusivo de Cataluña. En otras regiones de España, como Almería, los incendios han tenido consecuencias trágicas, como ocurrió en la sierra de la Cabrera-Bédar, donde un fuego originado por un poste eléctrico caído y avivado por el viento dejó 12 fallecidos y 23 desaparecidos, según informó espanol.news sobre el incendio en Los Gallardos.
Las olas de calor en España se han vuelto más intensas y frecuentes en la última década, según datos de la Agencia Estatal de Meteorología. El cambio climático ha incrementado la duración y severidad de estos episodios, afectando tanto a la salud pública como a la economía agrícola y forestal. Las restricciones de acceso a espacios naturales buscan reducir el riesgo de incendios, que en los últimos años han causado importantes daños materiales y medioambientales. Las autoridades insisten en la importancia de la prevención y la colaboración ciudadana para evitar tragedias durante estos episodios extremos.