La segunda jornada del Sónar estuvo marcada por la masiva asistencia al set de Charlotte de Witte. Skepta logró conectar con el público inglés, mientras que la actuación de Kelis no cumplió expectativas. El festival recupera su pulso habitual.
La segunda jornada del Sónar en Barcelona dejó una imagen clara: el público respondió de forma masiva al set de Charlotte de Witte, que se consolidó como uno de los nombres más potentes del festival. El escenario Club se llenó hasta el límite, generando una atmósfera intensa y confirmando el tirón de la DJ belga, que se perfila como sucesora de figuras históricas del certamen. La sesión de Charlotte de Witte, marcada por su técnica y un espectáculo visual contundente, mantuvo al público en un baile constante, aunque sin grandes variaciones musicales. La expectación y la energía fueron las claves de su éxito, a pesar de que la propuesta no ofreció demasiados matices sonoros.
En contraste, la actuación de Kelis no logró conectar con la audiencia. Su paso por el festival, con un formato reducido y apoyada por DJ y vocalista, dejó un sabor agridulce. Aunque interpretó clásicos de su repertorio como Millonaire, Trick Me o Bossy, el público se mostró distante y solo reaccionó con temas más bailables como Bounce o Acapella. La artista estadounidense optó por un enfoque más animador que protagonista, lo que restó fuerza a su presencia en el cartel.
Por su parte, Skepta ofreció un directo sólido ante una audiencia mayoritariamente inglesa. El rapero británico, cubierto con un semi verduguillo, desplegó un repertorio variado que evitó la monotonía, alternando ritmos intensos y temas introspectivos como Bullet From a Gun. Su actuación incluyó colaboraciones y referencias al afropop, logrando mantener la atención durante toda la hora de concierto. El grime, sin embargo, sigue sin calar del todo entre el público local.
La noche también destacó por la propuesta de SBTRKT, que apostó por una complejidad musical que descolocó a parte de los asistentes. Su directo, con ritmos sincopados y capas de percusión, resultó exigente y menos accesible, aunque la voz de Shampa aportó un contrapunto delicado. En otro escenario, Nia Archives llevó el jungle a un público entregado, avanzando temas de su próximo disco y consolidando su presencia en el festival. El ambiente en el Sónar mostró una recuperación del pulso habitual, con la presencia destacada de asistentes británicos y una variedad de estilos que marcaron la noche.
El Sónar, celebrado en Barcelona desde 1994, es uno de los festivales de música electrónica más importantes de Europa y suele atraer a decenas de miles de asistentes cada año. La edición de 2026 confirma la tendencia de afluencia masiva en horarios nocturnos y la consolidación de artistas internacionales como referentes del evento. La diversidad de propuestas y la respuesta del público refuerzan el papel del Sónar como cita clave en el calendario musical europeo.