Unai Simón, figura clave de la selección española, ha compaginado su carrera deportiva con estudios universitarios alejados del fútbol. Su discreción y disciplina familiar marcan la diferencia en el vestuario.
Unai Simón no solo es uno de los nombres imprescindibles bajo los palos de la selección española, sino también uno de los futbolistas que más ha dado que hablar en los últimos días por un motivo poco habitual en el mundo del fútbol: su formación universitaria. Mientras la Copa Mundial de Fútbol 2026 mantiene a España en el foco internacional, el guardameta del Athletic Club de Bilbao ha dejado claro que su vida no gira únicamente en torno al balón. La noticia de que ha cursado dos carreras universitarias, ambas alejadas del ámbito deportivo, ha despertado la curiosidad tanto de aficionados como de medios.
Más allá del césped
En un entorno donde la mayoría de los jugadores priorizan la carrera deportiva desde la adolescencia, Unai Simón ha roto el molde. Según recoge Divinity, tras finalizar el bachillerato, el portero decidió matricularse en Fisioterapia mientras aún jugaba en el filial del Athletic. Sin embargo, el salto al primer equipo en 2018 y el ritmo exigente del fútbol profesional le obligaron a dejar esos estudios en pausa. Pero la historia no terminó ahí: durante la pandemia, y aprovechando el confinamiento, Simón volvió a las aulas, esta vez en Administración y Dirección de Empresas (ADE). Él mismo reconocía que era una forma de mantener la mente ocupada y seguir creciendo fuera del campo, aunque admitía que no siempre podía dedicarle todo el tiempo que le gustaría debido a los entrenamientos.
Disciplina y discreción familiar
La personalidad de Unai Simón también ha sido motivo de conversación. Nacido en Murgia (Araba) en 1997 y con raíces zamoranas por parte de padre, siempre se ha mostrado reservado y alejado de la exposición mediática que rodea a muchos de sus compañeros. No utiliza redes sociales y mantiene un perfil bajo, centrado en su familia y en su círculo más cercano. La disciplina y el sentido de la responsabilidad que le inculcaron sus padres —su padre pertenecía a la Guardia Civil y su madre a la Ertzaintza— se reflejan tanto en su actitud en el campo como en su empeño por formarse académicamente.
Vida personal y entorno
En cuanto a su vida sentimental, Unai Simón ha preferido mantener la discreción, aunque en varias ocasiones ha confirmado públicamente que tiene pareja. Sus declaraciones sobre lo cómodo que se siente en el País Vasco, rodeado de su familia, amigos y novia, han sido escasas pero suficientes para alimentar la curiosidad de quienes siguen de cerca la vida de los futbolistas. Esta combinación de hermetismo y sinceridad ha hecho que su figura destaque aún más en un vestuario donde la exposición suele ser la norma.
Un perfil poco común en el fútbol
La historia de Unai Simón recuerda que, en el universo del fútbol profesional, hay trayectorias que escapan a los tópicos. Su apuesta por la formación universitaria, en paralelo a una carrera deportiva de alto nivel, lo sitúa en una posición singular dentro del panorama mediático español. No es la primera vez que una figura pública sorprende por su faceta menos conocida: algo similar ocurre cuando se descubren los rincones menos explorados de la vida de otros protagonistas, como sucedió con el pueblo natal de una conocida ministra, tema que también ha captado la atención mediática en reportajes como el recorrido por los lugares menos conocidos de Fene.
Por ahora, no hay confirmación sobre si Unai Simón ha finalizado sus estudios en ADE, pero su ejemplo ya ha marcado una diferencia. En un mundo donde la formación académica suele quedar en segundo plano, su historia demuestra que es posible compaginar la élite deportiva con la inquietud intelectual, y que la disciplina aprendida en casa puede ser tan decisiva como cualquier entrenamiento.