La mina Venetia, responsable de casi la mitad de la producción sudafricana de diamantes, detendrá su actividad durante dos años. La caída de precios y el auge de las gemas de laboratorio amenazan el futuro de miles de trabajadores.
La mina Venetia, ubicada en la provincia sudafricana de Limpopo, dejará de extraer diamantes durante al menos dos años tras la decisión de De Beers, el mayor productor mundial por valor. El grupo justifica la medida por la presión que sufre el sector: los precios de los diamantes en bruto han caído casi un 50% desde 2022 y la demanda internacional, especialmente desde China, se ha debilitado. A esto se suma la irrupción de las gemas de laboratorio, que han multiplicado su presencia en el mercado y se venden a precios muy inferiores.
Venetia representa cerca del 40% de la producción de diamantes de Sudáfrica y algo más del 10% del volumen total de De Beers. La mina, que emplea a unas 3.500 personas entre plantilla y contratistas, había sido transformada recientemente en una operación subterránea tras una inversión de 2.200 millones de dólares. El proyecto, que comenzó a producir en 2023, estaba diseñado para asegurar actividad hasta 2046, pero la crisis del sector ha obligado a replantear los planes.
La compañía ha anunciado que mantendrá las inversiones en infraestructuras esenciales y trasladará parte del volumen de producción a otras explotaciones, con el objetivo de no modificar su previsión global. Sin embargo, el Sindicato Nacional de Mineros advierte que más de 1.200 empleos permanentes están amenazados, la mayoría en Venetia y el resto en el centro de clasificación de Johannesburgo. De Beers, por su parte, no ha precisado cuántos puestos podrían desaparecer mientras continúan las consultas laborales.
El impacto de las gemas sintéticas
El auge de los diamantes de laboratorio ha cambiado radicalmente el mercado. Según Boston Consulting Group, la oferta de estas piedras se multiplicó por más de diez entre 2018 y 2024, mientras que sus precios mayoristas se desplomaron más de un 90% hasta 2023. Aunque comparten propiedades químicas y ópticas con los diamantes naturales, su producción industrial permite venderlas a una fracción del precio. De Beers intentó competir en este segmento con la marca Lightbox, lanzada en 2018, pero anunció su cierre en mayo de 2025 para volver a centrarse en los diamantes naturales. La división Element Six seguirá fabricando materiales sintéticos para usos industriales.
Reestructuración y futuro incierto
Desde 2024, De Beers ha recortado más de 100 millones de dólares en costes anuales y ha paralizado también la ampliación de la mina Gahcho Kué en Canadá. Aunque la empresa detecta cierta recuperación en el consumo estadounidense y una mejor evolución de las piedras de mayor calidad, prevé que las condiciones comerciales seguirán siendo complejas a corto plazo. El grupo insiste en que no abandona Venetia y que continuará financiando instalaciones clave para poder reactivar la producción cuando el mercado lo permita.
La situación de De Beers se enmarca en un proceso de transformación más amplio. Anglo American, propietaria del 85% del grupo, avanza en la venta de su participación, mientras Botsuana mantiene el 15% restante. En febrero, Anglo American registró un deterioro contable de 2.300 millones de dólares vinculado a De Beers y redujo su valor en libros a la misma cifra. El grupo confía en que la reducción de la oferta mundial y la mejora de las ventas de diamantes de alta calidad puedan sostener el mercado a largo plazo, aunque las previsiones para los próximos meses siguen siendo exigentes.
Contexto y precedentes
La crisis que atraviesa la industria del diamante recuerda a otros sectores tradicionales que enfrentan desafíos similares por la falta de relevo generacional o la irrupción de nuevas tecnologías. Un ejemplo reciente es el de la marmolería gallega, donde la escasez de jóvenes y la ausencia de formación específica ponen en riesgo la continuidad del oficio, como se analiza en este reportaje sobre la amenaza al sector de la piedra natural.
El caso de Venetia ilustra cómo la transformación tecnológica y los cambios en los hábitos de consumo pueden poner en jaque industrias centenarias y miles de empleos. La evolución del mercado del diamante será clave para determinar si la mina podrá retomar su actividad y qué futuro espera a los trabajadores afectados.