Un concejal de Vox, Jordi Guirado, fue agredido este jueves mientras participaba en una carpa informativa del partido en la céntrica calle Francesc Macià de Sant Cugat. El ataque dejó al edil semiinconsciente en el suelo y requirió la intervención de los servicios médicos y de los Mossos d'Esquadra.
Según fuentes policiales, el agresor, que iba acompañado de una mujer, se acercó al punto informativo, insultó a Guirado y le golpeó. Los Mossos detuvieron al sospechoso a pocos metros del lugar y lo trasladaron a dependencias policiales. El concejal fue evacuado al hospital, aunque su estado no es grave, según los Mossos y medios como ABC.
Vox difundió en redes sociales un video del momento de la agresión, en el que se observa cómo el concejal recibe el golpe y requiere asistencia médica inmediata.
Vox anunció que emprenderá acciones legales para que la agresión tenga respuesta judicial. El partido señala que este incidente se suma a otros ataques sufridos en Cataluña en los últimos años y afirma que mantendrá su actividad política local. Marcos Rodríguez, del grupo municipal, insistió en que la formación no se dejará intimidar por actos violentos. El líder nacional de Vox, Santiago Abascal, condenó el ataque y afirmó que "los agresores y el odio siempre son los mismos". Ignacio Garriga responsabilizó a la Generalitat y a figuras como Salvador Illa y Núria Parlon del clima de tensión política.
El suceso ocurre en un contexto de creciente crispación en el espacio público catalán, donde la presencia de Vox ha generado episodios de hostilidad y enfrentamientos. Los Mossos mantienen abiertas diligencias para esclarecer los detalles del incidente y determinar si existen agravantes en la conducta del detenido. Por ahora, no se ha publicado un informe policial completo ni se ha confirmado la calificación jurídica del delito.
Las agresiones a representantes políticos no son un fenómeno aislado en Cataluña. En los últimos años se han registrado episodios de violencia o amenazas contra cargos públicos de distintos partidos, lo que ha llevado a reforzar la seguridad en actos y campañas. La situación recuerda a otros momentos de tensión institucional, como los que se han documentado en otras regiones españolas ante crisis políticas o sociales.
Aunque Vox denuncia que no es la primera vez que sus representantes sufren agresiones en Cataluña, los medios solo confirman un clima general de tensión y no una serie de ataques similares en el mismo periodo.
La reacción de Vox, centrada en la vía judicial y en la denuncia pública, busca marcar distancia frente a cualquier intento de normalizar la violencia política. El caso de Sant Cugat pone en evidencia la fragilidad del debate democrático cuando la confrontación llega a la calle y afecta a representantes electos. En un escenario de polarización creciente, la respuesta institucional y social será clave para evitar que la escalada de incidentes deteriore aún más la convivencia política en Cataluña y en el resto de España. Según información de ABC, la investigación policial sigue en curso y se espera que en los próximos días se aclaren los detalles legales del caso.