Real Zaragoza desciende a la tercera división de España por primera vez en 77 años. El Real Zaragoza abandona el fútbol profesional y cae a la Primera RFEF. El club enfrenta pérdidas financieras y una salida masiva de jugadores. Los aficionados exigen cambios en la directiva.
El Real Zaragoza terminó la temporada con un récord negativo histórico: el club descendió por primera vez en 77 años a la tercera división del fútbol español — la Primera RFEF. Tras 13 años en Segunda y décadas en la élite del fútbol español, el equipo quedó fuera del fútbol profesional. Esto supuso un golpe no solo para los aficionados, sino también para todo el sistema futbolístico de la región.
Las causas del fracaso se atribuyen a las acciones de los actuales propietarios, que llegaron en 2022. El grupo encabezado por Jorge Mas, junto a Juan Forcén, Pablo Jiménez de Parga, James Carpenter, Jim Miller y Joseph Oughourlian, prometió devolver al club a Primera, pero el resultado fue el opuesto. También participaron en la gestión Mariano Aguilar, Fernando López, Txema Indias y Gabi Fernández. Todos ellos se convirtieron en el foco de la crítica tras una temporada catastrófica.
Las consecuencias económicas del descenso son notables, pero no ponen en riesgo el futuro de la infraestructura. El proyecto del nuevo estadio La Romareda no está congelado: los pagos de construcción se reducen en un 75% y las obligaciones concursales quedan suspendidas durante cinco años. Sin embargo, el club pierde cerca de 10 millones de euros debido a la disminución de ingresos por televisión, patrocinios y abonos. Parte de estas pérdidas se compensarán con el fondo especial de apoyo a los equipos descendidos —unos 1,5 millones de euros.
El cambio de estadio también tuvo impacto: tras abandonar La Romareda, el equipo no logró adaptarse al temporal Ibercaja Estadio, donde solo ganó cuatro partidos en toda la temporada. El próximo año el club jugará en el mismo estadio. El límite salarial en la nueva liga se reducirá a 5 millones de euros, lo que provocará un cambio casi total en la plantilla. Se prevé la venta de jugadores que estaban cedidos, como Adrián Liso, Pau Sans y Samed Bazdar.
Los aficionados ya han expresado su descontento con la directiva y exigen o bien un cambio completo de la gerencia, o la venta del club a un grupo más interesado. A pesar del interés por parte de posibles compradores, los propietarios aún no están dispuestos a cerrar un acuerdo. En los pasillos se discute una posible redistribución de acciones entre los actuales accionistas, en particular, el refuerzo de la posición de Josep Oughourlian y la salida de Pablo Jiménez de Parga.
En el plano deportivo, el club se prepara para una importante reconstrucción. La mayoría de los jugadores dejará el equipo, y el director deportivo Lalo Arantegui ya trabaja en un nuevo proyecto para la Primera RFEF. Ibai Gómez es uno de los principales candidatos para ocupar el cargo de entrenador principal y las negociaciones están cerca de concluir. David Navarro volverá a tareas administrativas. Entre los posibles fichajes figuran Rubén Díez (Jamelli) del Ceuta, Jaume Jardí del Nàstic y el portero Diego Fuoli del Sabadell.
La situación del Real Zaragoza recuerda cómo incluso los clubes grandes pueden estar al borde de desaparecer del fútbol profesional. A modo de comparación, en el fútbol juvenil de España tuvo lugar recientemente otra historia destacada: el equipo juvenil del Real Madrid logró una remontada para ganar la final de la Copa de Campeones, lo que subraya la diferencia en las trayectorias de los clubes principales de España.
Para referencia: el Real Zaragoza es uno de los clubes más laureados de España fuera de Madrid y Barcelona, con nueve trofeos nacionales en su palmarés. La última vez que el equipo jugó fuera de las ligas profesionales fue en 1949. El descenso a la Primera RFEF significa no solo la pérdida de estatus, sino también la necesidad de una reestructuración urgente de toda la estructura del club. En los próximos años, el destino del proyecto del nuevo estadio y el regreso al fútbol profesional dependerán de las decisiones de los actuales propietarios y de la reacción de los aficionados.